Reto 2 Conexión a mi gran amigo

Estimado Miguel

¿Cómo sigues?

Hace un año esperaríamos con ansia la llegada de las vacaciones de semana santa, estos últimos días en lo personal he permanecido en casa como si de vacaciones fuera, sin embargo y para no quejarme hasta realizo más actividades que cuando asistía puntualmente al sitio de trabajo. Las actividades laborales se han acrecentado y agradezco al creador que así sea en esta época que vislumbra crisis y tiempos grises y oscuros. Frente a mi equipo de cómputo, atento a las indicaciones de mi jefa y compañeros de trabajo, respondo preguntas de mis estudiantes y creo materiales que les ayuden.

La tarde es cálida y soleada, la intensa iluminación se acompaña de un clima que hace sudar la piel manteniéndola húmeda cual clima de las playas mexicanas, solo afuera sopla un viento fresco que hace recordar los aires acondicionados empleados en los lugares tropicales. Aquí dentro se disfruta del diseño plasmado desde la mente del creador y el empeño del albañil que cumplió fielmente los acabados en las paredes y en el techo de la habitación.

Sería agradable salir a caminar para refrescarse un poco, pero la contingencia obliga a mantenerse en casa para salir solo por los alimentos bajo las condiciones necesarias. Sería grato sentir la libertad de hace unas semanas haciendo planes para escaparse un rato a caminar o a andar en bicicleta.

Los días no serán fáciles, en las noticias se vislumbran pasajes sombríos sino nos preparamos arduamente en nuestras actividades; hace unos días salíamos libremente y saludando de mano por la costumbre de estos lugares; hoy es seguir las reglas para evitar tragedias mayores.

A ti mi estimado Miguel aun te recuerdo en imagen vívida el día que llegaste al salón como el chico nuevo incorporándote de inmediato al bullicio propio del grupo. No tardaste en liderar el buen sentido del humor propio del mexicano, inclusive dando cátedra a los más inexpertos provocando las risas y carcajadas de los más ilustrados en los temas.

Los años pasaron, tomamos diferentes caminos, pero afortunadamente gracias a tu empeño de perpetuar la amistad hoy podemos comunicarnos de nuevo a través de las nuevas tecnologías que adoptamos casi de manera obligada.

Los tropiezos, las caídas, los días malos nos acaecen a todos. Y casi como profecía bíblica estos días debemos permanecer encerrados en casa lejos de las actividades de salir al trabajo y dar atención de acuerdo con lo solicitado por nuestros jefes.

Reconozco que tu situación no ha sido fácil, la separación de la familia paterna y recientemente la propia te llevó a ocupar un espacio personal que se disfrutó al inicio, pero con la crisis pandémica se añora la compañía de los amigos y de los seres queridos.

A pesar de todo ello, reconozco en ti la lealtad al cristianismo por lo que me atrevo a recordarte las palabras de Eclesiastés “Hay un tiempo para todo”, un tiempo para llorar y un tiempo para reír. Estos momentos de soledad son propicios para la reflexión, el autoanálisis y porque no también llamar a los amigos a quienes no se han visto desde hace un tiempo.

Con aprecio desde Ixmiquilpan tu siempre amigo y servidor.

José de Jesús

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