Reto 2 – Conexión

Fer,

Te mentiría si te dijera que esto es algo sencillo, que es imposible no tener miedo por aquellos que apreciamos tanto y que son tan vulnerables ante esta situación. Sé que tal vez, pronto las paredes se volverán muy gruesas y las cortinas de las ventanas, pesadas.

No puedo decirte si mañana regresaremos a clases, o si la siguiente semana nuestros perros ya se habrán hartado de nosotros, pero sí te puedo decir que, no importa lo que pase, por mas robusta que sean las cortinas de tu casa, la luz siempre volverá a brillar al amanecer.

Cada día me levanto y salgo de mi cuarto a esta habitación cálida, a veces demasiado para mi gusto, tal vez lo sería menos si la delgada persiana que cubre la ventana no le permitiera al sol ir y venir como le place. Camino hasta mi escritorio amplio, donde descansa la pantalla que permanece encendida desde que el sol se asoma hasta que solo quedan las luces pálidas de los albortantes en la calle. Mi ratón y teclado emiten sus luces tenues que me indican que estoy lista para otro día de clases a distancia.  

Cuando escucho sus voces trato de imaginar que no existe la distancia, y que estamos todos juntos frente al maestro, en un salón o un laboratorio de cómputo con el aire acondicionado al máximo y se escucha a través de las paredes la voz de un profesor de ingenierías explicando con furia una fórmula que jamás nos preocuparemos por investigar, el proyector parpadea y vemos la pantalla azul un par de segundos, antes de que aparezcan las diapositivas que el maestro preparó la noche anterior.

No te hablo de todas estas imágenes con la intención de llenarte de nostalgia o tristeza, sino porque quiero que recuerdes por qué esperamos.

Porque yo también debo recordármelo de vez en cuándo. Por qué tengo que quedarme sentada por horas en esta silla con rueditas cansadas que a penas se disponen a moverse cuando las empujo, con un asiento y un respaldo que dejaron sus días de ser suaves y acolchonados hace mucho tiempo y ahora son poco más que un par de tablas rígidas con una tela encima.

Porque sé que si lo hago, si soy paciente, pronto estaré repartiendo tabletas y tú estarás mostrándonos esa imagen que encontraste navegando la red. Pronto estaremos en hora de clase y yo pediré permiso para comer mi sándwich de huevo mientras tomo apuntes. Y pronto podremos soltar una carcajada cuando escuchemos el celular de Alma romper el silencio del salón con ese tono tan escandaloso que tiene.

Pronto, muy pronto, pero hoy, y mañana, y el día siguiente, el siguiente y muy probablemente el siguiente, esperaré, con ansias y paciencia, porque cuando se vuelva abrir la cerradura opacada por la mugre y el desgaste de la puerta de mi casa, los volveré a ver, y nos sentaremos en el suelo, afuera del salón, formando un círculo y podremos hablar de cientos de cosas diferentes, tal vez de nuestros abuelos y tíos, amigos y gente amada que estará bien, y estará bien porque nosotros permanecimos sentados, encerrados en nuestras casas.

Pero hasta que ese día llegue, y pueda ver una vez más la banqueta con el naranjo que nadie plantó, echando su sombra sobre el auto al que mi mamá y yo nos subiremos para llegar a la universidad , hasta ese día, los seguiré extrañando, a ti, a los demás y a los maestros. Pero por ahora, seré paciente.

Asher Cypress

foreverwriter15
Author: foreverwriter15

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Escribes muy bien, pero faltó realizar lo que pide el reto 2.

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