Reto 2 – Conexión

¡Hey Cris!

El aire frío y silencioso de esta mañana es distinto. No está acompañado del escándalo de las bocinas y automóviles o el tren que provocan que el ambiente huela a smog. Lo sé porque siempre se escuchan desde la sala, lugar donde acabo de abrir mis ojos y donde al parecer por accidente me quedé dormida en el grande, cálido y mullido sillón que da de frente a la ventana principal. Mi sonrisa delata lo profundo de esos sueños que recordamos al despertar.

¡Me atrapaste bonita!, la razón por la que te pedí tu dirección postal casi que a las tres de la mañana (el huso horario no es mi fuerte), no era otra que enviarte este detalle. ¡Sorpresa!

La combinación de sensaciones es agradable y me hace sonreír: la brisa fresca con ese toque escarchado y el aroma embriagante de la tierra mojada paseando por mi nariz, mientras que el resto de mi cuerpo siente la calidez de la tela color verde rey, me hace sentir una placidez inexplicable, propia de la última estrella traviesa que se asoma frente a mí antes que la misma luz del sol. Siempre me ha gustado esa ventana que estoy mirando, cubre casi toda la pared dejando a la vista los jardines de todos los vecinos. 

Creo con fervor que la palabra más dulce, o la más sincera, puede ayudar a que el corazón recuerde que aún nos podemos saltar al cielo con uno que otro suspiro y entre risas decir “¡lo logramos!”. Por todo lo que sé que tenido que vivir en esa pandemia tan inesperada, es que quiero llevarte unos momentos a través de mi mano, a pasear entre las estrellas para brincar juntas hasta la luna.

Sigo acostada mientras dejo que mi sonrisa florezca y pienso por un momento que puedo escuchar el silencio que inunda el ambiente; las paredes adornadas por paisajes hacen que por un instante me sintiera en el campo. Más si le sumamos los aromas de las rosas naranjas recién cortadas de la mesita marrón que está a un lado de este sofá y de un pino en miniatura del otro lado de la estancia. La idea me ha encantado y la he memorizado para apuntarla en la libreta rosa que dejé junto a mi laptop en el otro extremo del sofá.

Y mientras te imagino riéndote por semejante frase propia de nuestra banda favorita, quiero recalcar la valentía que has demostrado en medio de tanto dolor y angustia. Lejos de sentirme aterrada cuando conversamos, me motivas a no rendirme en lo absoluto. Quisiera que interiorices para tu alma, que eres una de las personas más audaces y amables que he conocido, mira que mantener la frente en alto a pesar de escuchar gritos, llanto y desesperación a tu alrededor, no lo hace cualquiera. Eres una luchadora y me llena de orgullo reconocer tu espíritu, propio de una persona que no se derrota fácilmente. ¿Con tu ingenio y creatividad? No me cabe la menor duda de tu inmensa capacidad para salir adelante.

Pongo mis pies descalzos en el porcelanato brillante de color crema, está tan frío como siempre pero me encanta saborear la suave y electrizante energía que da ponerse de pie mientras me estiro dejándome envolver por ese frío que recorre hasta la coronilla. Ése es mi verdadero despertador. Noto el canto del pajarito “come-maíz” que reposa sobre el rosal recién cortado al otro lado de la ventana y mi sonrisa crece al ver cómo se deja bañar por la recién llegada luz del sol. Corro la cortina de encaje por un momento para verlo mejor, el aroma de la tierra mojada es más intenso y me reconforta tanto como la voz de un ser amado diciendo los buenos días.

Te preguntarás tal vez cómo hago para poder dormir y no sentir que las noches son eternas y el confinamiento agotador, así como no sentir tristeza por la muerte que nos ronda. No tengo una respuesta exacta, porque sí, siento un poco de incertidumbre, pero al mismo tiempo, siento una esperanza tan fuerte que sé que también alcanza para ti. Si nuestros ancestros pudieron levantarse, nosotros pondremos de pie este mundo. Juntos y con la consigna de cuidar y recordar a los que amamos, porque su sonrisa es nuestra herencia.

La corriente de aire frío sigue haciendo gala de su belleza al mismo tiempo que mi celular anuncia con su vibración silenciosa que son apenas las seis de la mañana. Decido sentarme un momento en la superficie que imita a la porcelana. Abro mi cuaderno, cierro los ojos un momento y me pongo a sentir las páginas ásperas de mi libreta; son tan blancas y pálidas como las paredes de mi sala y este instante me produce una placidez infinita. El color blanco para mí es como un nuevo comienzo en la vida. Es uno mismo quien decide qué matiz, tono, color o palabra plasmar. Es como la pluma de mi mano: una nueva oportunidad.

Somos la generación que sonríe a la mitad de la noche sentados en la plaza de Cataluña mientras el frío baila con las estrellas. ¿Recuerdas cuando íbamos sonrientes a comer como nunca a KFC? Cada vez que lo recuerdo, mi motor se levanta, eras una amiga que aún no conocía y ahora parte de mi fuerza. Ahora comparto este arranque contigo: todo lo que llegamos a sonreír mientras dimos forma a la amistad que ahora nos une. Sé que a veces uno puede sentirse solo, pero ten la seguridad que no lo estás, tenemos que ver el renacer de este siglo y de nuestras vidas.

Cuesta no caer, créeme, pero nunca olvides dos cosas:

1. Si yo logré no perderme en Barcelona, todo es posible, ósea: salir adelante es la meta.

2. Recuerda siempre que aún hay amigos que no conoces, y, en un suspiro, con un salto y una sonrisa siempre podremos llegar a la luna.

El aire frío se ha ido. Mi sala ahora está adornada por una corriente tibia producto de la luz y el canto de las aves, el marco de la ventana ha dejado de verse oscuro para dar lugar a un tono bronce que lo hace parecer una pintura en movimiento. Un nuevo día empieza

Estoy feliz de que estés viva Cris, nos veremos de nuevo, en la rambla y caminando rumbo a ese KFC.

 

Con cariño, Adri.

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Author: adri18bg

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