RETO 19: TE LO SUPLICO

Mis manos se debilitan, suelto la bocina del teléfono; mi respiración es lenta, me embarga un profundo dolor en el pecho; no puedo sobrellevar la noticia; recuerdo su última sonrisa y un despiadado frío recorre mi vientre. Caigo de rodillas al suelo de un solo golpe y exclamo:

—¡Dios mío¡ ¡Dios mío¡ ¿Por qué ella? ¿Por qué así? —mis dedos cubren mis ojos, lloro desconsoladamente.

El salón se torna gris con mi dolor, mis lágrimas se convierten en un himno de lamentos, las paredes parecen girar a mi alrededor y mi cabeza siente estallar.

—Padre, padre, no puedo entenderlo; si ella es tan bondadosa, llena de luz y juventud, ¿Cómo puede estar ahora al borde de la vida dentro de una sala de hospital? ¿Cómo pudo ser víctima del hombre que decía amarla? —siento mucha aflicción—. Yo sé que en ti hay esperanza de vida eterna y que en mi condición de humano no puedo cuestionar tus designios, pero te suplico por un milagro, ¡Por favor, aún no¡ ¡No la abandones, no la dejes morir¡ —imploro con todas mis fuerzas—. Apelo a tu gran amor que es inagotable, dale una oportunidad más, permítenos seguir disfrutando de su compañía —mi voz se torna débil entre el llanto—, escucha mi oración, te lo pido en el nombre de tu hijo Jesús.

De pronto, el salón se ilumina con los rayos del sol a través de la ventana; siento su presencia, él llena cada rincón con una incomprensible paz.

—No dudes; mi vida está en sus manos, incluso la cantidad de sus cabellos los tengo contados —su tono es suave y consuela mi alma turbada.

—Gracias por oír mi súplica, porque a pesar de que te fallo, siempre eres fiel y bondadoso; ¡Gracias Señor¡ —mi voz se reconforta y siento calma.

A los minutos, suena el teléfono con la noticia de que ella ha salido del estado de coma; muestra signos de recuperación.

Atte. Margarita

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Author: margarita8_04

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Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Ana Elena

    Buen texto. Aún existe los milagros, solo hay que pedirlo con mucha fe.

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