Reto 19: ontología

El día avanzaba lentamente, el sol coronaba el cielo y su fulgor llenaba el ambiente de un candor casi idílico.

Ana permanecía sentada en las escaleras de la terraza con su amiga Grisele. La muchacha de cabellos dorados ojos rasgados que desfilaban gotas de profusas lágrimas  dolorosas. Entre gimoteos le decíá:

—¿Qué hice tan mal? ¿Por qué Dios me dejó sola cuando todo lo que quería era amor? ¿Es que acaso no merezco ser amada? —talló sus leña con fuerza.

—claro que no hiciste nada mal, no merecía nada de lo que te pasó.

—¡¿entonces porqué?! ¡¿porque dejo que el único hombre que alguna vez ame me golpeara hasta hacerme sangrar?! ¡¿por qué dejo que me dañara sin que nadie hiciera nada!?—sonó su nariz en el pañuelo desechable gimiendo lastimosamente.

—No lo se, no puedo darte razones, pero puedo decirte que Dios no te abandonó, el permaneció a tu lado cuando el te abandonaba y tu ibas tras él, permaneció a tu lado cuando tu novio ebrio te golpeó con todas sus fuerzas y no permitió que te matara. Se que quedó a tu lado las noches de llanto y estuvo en tu madre que busco ponerte a salvo, estuvo a tu lado cuando decidiste ponerle un alto y estuvo a tu lado cuando sacaste tus heridas. —Ana acarició la cabeza de su amiga, peinando sus largos cabellos. —Se que Dios es un padre bueno que siempre nos cuida, a veces nos deja seguir nuestra senda y cometer nuestros propios errores pero siempre esta allí velando nuestro sueño y cuidando que no nos hagamos daño. El nos amo desde un inicio y con conocía antes de que nacieramos, no puedo decir a ciencia cierta cual es su plan para tu vida, los caminos de Dios son inciertos, pero se que tiene algo grande preparado para ti.

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Author: anamica.white

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