RETO #19 ONTOLOGÍA – YO LOS VI

Una vez más abrí mis ojitos. Mi amiga, la madrugada, me despertaba  y como de costumbre estaban ahí, sentados encima de mi cama. Jesús y la virgen María. Tenían un parecido increíble al de las imágenes. La sombra de la noche me impedía divisarlos por completo. Era estimulante quedarme mirándolos como cinco minutos, luego desaparecían. Esta vez quería descubrir sus rostros, ver el color de sus ojos, hablar con ellos, decirles porque siempre venían a visitarme, entonces me incorporé por completo y el silencio rompió. 

–Hija vamos, mi padre te está esperando.

Una voz que envolvía en un halo de calidez indescriptible se dirigió a mi. 

–¿Cómo es allá? ¿Todos son felices?

Dije sin pensar con la voz inocente de una niña de siete años. 

Claro que no tenía miedo, para mí era normal verlos. Pero nadie sabía de mis aventuras nocturnas. 

Y por eso creo firmemente que Él existe. Mi fé no es en ninguna religión, no necesito ir a misa, para ponerme en contacto con Dios. Todos los días está conmigo. Siento sus brazos cuando rompo en llanto. Resguarda todas mis noches y mi tarea más importante es ser buena persona. Eso es más importante. Ser buena persona. Porque hay quienes entran a la iglesia y una vez dentro son los seres que respetan hasta la vida de una mosca pero al salir olvidan todo y siguen haciendo daño al prójimo, discutiendo, envidiando. Es como si llevarán una doble vida. Sé que el faltar a misa es menos pecaminoso que hacer daño. Y aunque ahora ya no pueda verlos, ellos están ahí. 

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