Reto 19/La risa de Dios

Desafortunadamente la mayoría de los seres humanos recurrimos a nuestro ser superior cuando estamos en el atolladero. A mí me tocó conocerlo de las dos formas de la buena y de la mala. Mi acercamiento consciente fue en la adolescencia, ya estaba “grande” y no había hecho mi primera comunión. Así que me llevaron al catecismo y me gustó mucho, me quedé a participar y me acerqué más a la iglesia y al mismo tiempo me acercaba a Dios. Formé parte de un grupo juvenil que hacía retiros, pastoral vocacional, por la naturaleza del grupo me acerqué mucho a la vida sacerdotal y al seminario. Me tocó ver los aspectos positivos y negativos de la jerarquía. Uno de los recuerdos más significativos fue formar parte de la organización del último viaje que hizo Juan Pablo II a nuestro país. Con todo esto conocí mucho por así decirlo de teoría o más bien filosofía y teología pero me hacía falta conocer lo demás, lo que los santos llaman la noche oscura, que toda persona que sigue al Señor comúnmente pasa.

     Total, sentí que me hacía falta mucho para llenar los zapatos de un sacerdote, así que opté por el matrimonio. Y fue con ésta vivencia que conocí la parte en la que Dios se manifiesta en el dolor de las personas. Cuando mi hijo nació estuvo una semana en el hospital. Llegó un punto en el que si no sanaba le tendrían que hacer una transfusión o más bien un cambio de sangre. La ciencia, la medicina se quedan cortos sin algo más que hacer. No entiendo cómo pueden existir los ateos cuando los médicos después de aplicar los procedimientos que corresponden dicen: sólo nos queda esperar y recen para que su hijo responda. Sales de la habitación, ves el infinito de la noche oscura y ahogas un grito que se transforma en llanto por la impotencia, y quisieras ser tú el que esté hospitalizado, quisieras cambiar tu lugar por el de esa personita indefensa. Y es cuando empiezo a comprender el misterio del amor de Dios al enviar a su único hijo a morir por cada uno de nosotros. Me niego a renunciar pero sé que dejándolo todo en Sus manos, todo estará mejor. Un domingo sin esperarlo le dan el alta a mi hijo, lo bautizamos y le ponemos el nombre de Isaac, y pareciera que su historia es como la del personaje bíblico. La vida me daría más experiencias en las que el dolor es la circunstancia que nos lleva al encuentro con Dios.

marioenrique983
Author: marioenrique983

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    No se trata de un testimonio. Céntrate en una situación. Conecta, pon al personaje allí…

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