Reto 19: Cuarenta días.

Es de madrugada, la sirena de una patrulla, no me deja dormir, volteo a ver la pared decorada con miles de dibujos que hace tiempo yo pinte. Veo el teléfono, las malas noticias abundan en estos tiempos;  ya hay más de 16 mil casos de coronavirus y eso me preocupa mucho; entonces me pongo a rezar.

— Dios… No sé qué sucede, la gente no comprende la situación y sólo se alteran,  sin hacer caso. ¡Ayúdanos! ; las personas se la pasan saliendo sin ver lo que pasa en realidad, no se si no comprenden que esto no son otras vacaciones  —me paro de la cama, doy un par de vueltas y continuo— No sé porque se les hace tan difícil lavarse las manos más de 20 segundos, mantener la distancia entre personas y sobre todo no comprendo porque se les complica tanto ponerse un cubrebocas, son cosas simples que nos podrían salvar la vida si esto pasa a mayores.

 

Hago una larga pausa, me siento en la orilla de la cama, trato de acomodarme, pero no puedo,  porque sigo pensando en cómo pueden ignorar las indicaciones que nos dan. Yo he estado más de 40 días encerrada sin poder salir y sentir  el aire fresco por todo el cuerpo, sin poder salir a correr; yo no puedo creer que si yo puedo y ellos no.

 

— Dios, simplemente no logró entender porque se comportan así; te ruego para que les des la sabiduría necesaria, para que se les quite la ignorancia que les nubla la vista y no los deja ver bien, para que se dejen de tonterías y retos que lo único que les hace es dañarlos más, de lo que ya están, para que comprendan que esto se puede descontrolar si no se aplican.

La sirena de la patrulla dejo de sonar,  aquellas luces de los departamentos vecinos, que tampoco podían dormir se apagan lentamente haciendo que las estrellas se vuelvan a ver, veo la pared por un largo rato hasta que logró dormir.

 

Fátima CS

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    bien la redacción, pero solo nos dejas ver que crees en Dios, no más de tu mundo espiritual.

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