Reto #19: Creo en ti

Corro por las calles sintiendo las heladas gotas de la intensa lluvia chocar en mi rostro. No sé a dónde voy pero intento escapar de mi vida (si se le puede llamar así) y dejar todo atrás. Llego a un pequeño puente de la ciudad, apoyo los brazos en el barandal viendo el peligroso río. Cierro los ojos. La misma pregunta me martilla la cabeza. ¿Le haré falta a este mundo si muero?

La tentadora corriente hace que ponga mi pie en la barra más baja, mientras mis manos se aferran con fuerza para cruzar el muro de aluminio… mi desesperado sentido común no está midiendo las consecuencias de estar jugando al suicida pero si tengo suerte en la próxima vida que reencarne me irá mejor. ¿Y si no es así? Estoy consciente que mi última idea es para justificar mi disgusto con Dios. Sé perfectamente que Él nos tiene un lugar reservado a su lado cuando partamos de este mundo y si realizo este acto cobarde iré a otro sitio de dolor y sufrimiento. Tiemblo asustado. Ahora la idea ya no parece tan prometedora, el miedo me invade en hirientes oleadas. Un frío viento me da directo en la cara y sin saber cómo hace que pierda el equilibrio cayendo hacia atrás.

Quedo tirado en la húmeda madera del puente, ni siquiera intento levantarme. Es increíble que ni algo tan simple como eso me salga bien. Con todo mi dolor y frustración empiezo a llorar pensando en todo lo mal que me ha ido, gritando en silencio a Dios que me regale una explicación pero no contesta.

—Yo creo en ti —empiezo con voz baja—, creo que nos cuidas y vigilas nuestros movimientos pero ¿Por qué solo me pasan cosas malas? ¿No crees que fue suficiente? Es muy injusto que solo me observes a mí cuando millones de personas viven en la lujuria, el pecado y siempre tienen todo lo que quieren —intento contener el llanto. No puedo—. ¿Crees que puedes ser un poco más flexible conmigo? Al menos así podré entender porque me pasa esto. ¡Por favor! Solo… —se entrecortan mis palabras—, solo intento ser feliz… es… lo único que pido. No quiero nada más, solo déjame serlo… ¡Por favor!  Por favor.

Mientras la lluvia cae en mi rostro muchos recuerdos llegan a mi mente y se reproducen como película en alta velocidad que puedo apreciar. Veo a mis padres, hermanos, amigos… vivo de nuevo los momentos más felices con mis pequeños logros, las veces que lloré de alegría cuando me dieron la respuesta que quería escuchar. Una recapitulación de todo aquello que tanto amo.

Mis lágrimas casi desaparecen, entiendo que aún tengo mucho porque luchar. Me pongo de pie y con mis manos convertidas en puños me voy de ahí, sin antes decir una última palabra a mi Padre Celestial:

—Gracias…

stevenmacas27
Author: stevenmacas27

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Salma

    Me gustó mucho tu escrito. ¡Gracias por compartirlo!

  2. romina

    Muy bien el escrito, pero revisa bien el objetivo del reto.

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