Reto 19: 3 aves de gloria

Mis pisadas ocasionan que las hojas crujan. El largo sendero que veo está compuesto de mucho lodo. A los lados hay grandes árboles que me ofrecen respirar una frescura nunca antes igualada.

Las aves cantan notas que saben a gloria, y a lo lejos se escucha el caer del agua. Cuando llego, observo que el agua choca con el borde de las pequeñas piedras y la tierra, como el mar en la playa, y compruebo una vez más todo lo que dicen acerca de la belleza de las cascadas de Cuetzalan.

Hay grandes rocas en la orilla, y otras tantas un poco más adelante, que sobresalen del agua. Elijo una de las que destacan para poder sentarme, me quito los zapatos, meto los pies en el líquido y comienzo a dibujar en mi cuaderno de hojas blancas el hermoso paisaje que tengo en frente. Cuando termino de darle sombra al agua, una ráfaga ligera de viento llega a mi rostro y recorre cada poro de mi piel. Cierro los ojos y sé que no ha sido algo, sino alguien que me ha brindado ese gesto de tranquilidad y frescura.

No hay nadie físicamente conmigo, más que los peces que nadan alrededor de mí, y los alados que cantan a mis espaldas. Entonces me atrevo a decir en voz alta:

Dios mío. He vuelto a venir aquí porque hace años aquí mismo te encontré. Y hoy me presento con muchas dudas que no has logrado responderme o yo no he podido entender abro los ojos y siento que varias emociones se apoderan de mí—. Primero quiero pedirte disculpas por no ser tan allegada a la religión como lo son muchas personas que he conocido, pero yo considero que creer en ti no es ser católico, cristiano, judío o budista. Porque tú no eres religión. También me disculpo por no leer La Biblia, que muchos dicen que es tu palabra, pero que en realidad fue escrita por varias personas que dijeron conocer a tu hijo. La verdad es que creo que es mejor actuar y poner en práctica tus mandamientos y valores, que leer lo que los sacerdotes han pasado años diciéndonos y que ni ellos mismos hacen. Porque, como bien diría Arjona, tú eres verbo, no sustantivo.  Y perdón por hablarte a veces con voz fuerte y malas palabras, pero pienso que entiendes todos los idiomas e interpretas las formas de expresión, porque tú eres comprensible, no castigador.

El agua de la cascada ha dejado de caer con dureza, y ahora se nota ligera y con vida. Dos bellos pájaros se paran frente a mí, mientras que me observan moviendo su cabeza de un lado a otro.

Señor, el año pasado te llevaste a 3 personas verdaderamente importantes de mi vida. Dos se encuentran contigo, en tu gloria y una sigue en este mundo, sirviéndote, y alejada de mí. Alejado de mí siento que mi corazón se acelera y mi rostro se sonroja, al tiempo que cae la primera lágrima en la hoja de mi cuaderno—. ¿¡Por qué!? Aquellas dos aún tenían mucho que dar en esta vida y poseían demasiado amor para entregar, así como su camino era largo aún.  Y él, quién se alejó de mí por servirte a ti, ahora no sé si quiera cómo se encuentra.

Las aves se van, y tengo mi vista fija en la piedra donde estaban. Trato de tranquilizarme.

He tenido tiempo para reflexionar esto, y sé que la muerte no es más que un abandono del cuerpo físico para pasar a ser solo un alma que se fusiona con el espíritu, y se llega a la grandeza de la otra vida. A tu gloria. Tal vez quien ha muerto se encuentre feliz después de eso, no lo sé, depende de muchas cosas, pero ¿por qué a nosotros nos dejas sufrir su pérdida aquí en el mundo terrenal? Me siento impotente ante tantas cosas, y solo espero que pronto me brindes respuestas. ¿Sabes? Mi creencia en ti se fortaleció cuando mi papá me contó la historia de un peluquero, y creció más cuando vine por primera vez a este lugar limpio mis lágrimas y esbozo una leve sonrisa—. Señor, si algún día me lo permites, quisiera escucharte. Tú me has escuchado toda mi vida, y quiero que ahora sea tu turno de hablar.

La luz del sol ha comenzado a bajar, y comienzo a sentir frío. Seco mis pies y me pongo los zapatos. Me dispongo a irme.

Espero que pronto me hables, por favor.

Casi al instante de haber dicho eso, como a manera de respuesta, 3 aves se posan en la roca donde estaba sentada. Me observan durante unos segundos, y dos de ellas emprenden el vuelo con dirección al sol. Las pierdo de vista. Vuelvo mi mirada hacia el ave que permaneció parada, me acerco un poco y percibo su pequeña pero segura mirada que logra penetrar mi alma. Sé quién es. Sé que Dios me ha dicho quiénes son esos 3 pajaritos.

Te amo le susurro al ave, da un paso hacia mí, y se va volando por el camino que estoy a punto de tomar para volver a casa.

Ahora comprendo que en verdad los tiempos de Dios son perfectos. Sé que hay personas que, aunque físicamente ya no estén conmigo o por algún motivo se hayan tenido que ir, su esencia y enseñanza nunca se irá, siempre vivirá.

Me agacho para dejar en el suelo un manuscrito que redacté hace tiempo, con la esperanza de que alguien lo encuentre, lo lea y sepa como yo que Dios si existe, y que no es religión, es verbo y comprende lo que le queremos decir.

Para la persona que duda de Dios:

Dentro de una peluquería, un hombre hablaba de Dios, diciendo que él era maravilloso y que todo podía hacer. Entonces, el peluquero, molesto voltea hacia el hombre, y a manera de reclamo le dice:

—No sabes lo que dices. Dios no existe. Dime, si es cierto lo que dices, ¿por qué hay allá afuera tantos ladrones, violadores, traficantes y demás? Dios no existe.

El hombre solo se puso de pie, y salió de la peluquería. Minutos después volvió a entrar, vio al peluquero y dijo tranquilo:

—¡Oye! Los peluqueros no existen.

—¿Cómo puedes decir tal cosa? Aquí estoy yo. ¿Qué no me ves?

—Entonces, ¿por qué hay tantos hombres allá afuera con el pelo largo y con barba sucia y descuidada?

—Pues porque no vienen conmigo. ¿Cómo les puedo cortar el cabello si no acuden a mí?

—Entonces, amigo peluquero, ahí tienes tu respuesta.

                                                                                       Adri Flores

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Author: vic21spring

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Muy bien. Ahora trabajo de corrección, evitar repeticiones.

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