Reto #18: Un poco del pasado

La discusión con mis padres había llegado a su límite y tanto ellos como yo nos pasamos de la raya en nuestras palabras por lo que decidí dejarlos solos e ir a mi habitación pero luego de unos minutos golpearon mi puerta.

—Solo quiero conversar —dijo mi papá—, por favor abre.

Pensé un momento, si quería un segundo round lo iba a tener. Me levanté de la silla y fui a la entrada.

—Hijo ¿Qué te pasa? ¿Por qué te portas así?

Moví la cabeza y sonreí desganado antes de responder:

—¿En serio me pregunta eso cuando este escándalo lo hacen porque llegué unos minutos tarde?

—Tampoco podemos aplaudirte, quedamos que estarías aquí a las diez de la noche en punto y son diez y veinte.

—Estoy cansado de negociar esos permisos tontos.

—Ese es tu problema, crees que lo hacemos con el fin de molestarte y no es así. Te estamos enseñando a ser responsable, que puedas cumplir lo que prometes… pero parece que aún eres muy inmaduro para entender.

Su última frase sin saber porque me molestó mucho y cuando mi padre estuvo a punto de irse no pude aguantar mi enojo:

—¡¿Inmaduro?! ¡¿Cree que soy inmaduro?! —levanté el tono—. ¡Crecí solo! Maduré a mi tiempo sin ayuda de nadie. Desde niño miraba como otros jugaban con sus padres, se divertían y compartían con ellos pero el mío si no estaba… —pensé unos segundos—, ebrio… trabajaba las veinte y cuatro horas. Por esos son escasos los recuerdos que tengo, nunca estuvo ahí para mí —hice una pausa—. ¿Ahora me dice que soy inmaduro? Si fuese cierto lo que dice en este momento estuviera con mis amigos embriagándome, siguiendo sus pasos.

Sin darme cuenta mis palabras tocaron el pasado que mezclados con sentimientos podían herir pero no me importó, el coraje me cegaba. Mi padre me veía esperando que siguiera hablando.

—Siempre he tratado de ayudar, intentando ser ejemplo de mis hermanos y que ustedes se sientan orgullosos de mí pero veo que no lo valoran porque en todo mi camino de esfuerzo nunca escuché de su parte palabras de aliento —mi vista se nubló levemente—. Me siento solo, todo me agobia y cuando rara vez intento despejar mi mente tengo que suplicar por su permiso… pero eso no entiende, nadie lo entendería. Usted solo juzga y nunca valoran el esfuerzo que he hecho. Tampoco quiero que ahora lo hagan pero como me gustaría que hubiesen tenido otro hijo y yo, otros padres.

La voz se me apagó. Intenté tranquilizarme para no parecer débil. No pude, solo bajé la cabeza intentando no llorar. Mi padre por su parte se mantuvo sereno, se acercó despacio y me abrazó.

—Eres mi más grande bendición. Cuando tu madre estuvo embarazada de ti y nos avisaron que serías varón no sabes cuanta alegría sentí. Pedí a Dios muchas veces que me diera la vida para verte crecer y poderte abrazar —suspiró—. Estoy orgulloso de ti hijo, me has demostrado ser mejor persona de lo que yo jamás seré por eso en ti he puesto toda mi confianza y esperanzas que cuando pase algo malo, nunca nos abandonarás…

Y ahí estaba la diferencia, mientras intenté herirlo con el pasado, él me mato con sus sinceras palabras. Empecé a llorar entendiendo que cuando lo lastimes, el amor de un padre es tan fuerte que estará ahí para guiarte.

stevenmacas27
Author: stevenmacas27

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Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Paris Olmos

    Buen escrito, me involucró en el diálogo fuerte del hijo y el padre, felicitaciones.

  2. David Gómez

    Muy buen texto, me gustó el diálogo.

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