Reto 18 – Un espacio en la agenda de un workaholic

Era una mañana fría de diciembre. Había decidido pedir un día libre en el trabajo para desayunar con su padre. Tenía mucho que no lo veía, así que vio la oportunidad como una manera de despejarse de las labores diarias.

Se habían citado en un restaurante en el centro de la ciudad. Al llegar, su padre la esperaba en un rincón. Después de saludarse y pedir sus alimentos, conversaron acerca de sus trabajos, de la escuela y del tema favorito de su padre: el amor.

Trató de permanecer normal. Había llegado el momento de contarle a su padre su secreto más grande. No esperaba que entendiera, sólo quería su apoyo.

    —Estuve saliendo con un tipo. Un reverendo idiota, si me permites decirlo.
    —¿Qué te hizo?
    —Él me trató muy mal, me hizo mucho daño. En realidad, creí que no me iba a volver a sentir de esa manera —sus ojos se llenaron de agua, la garganta se le volvió un nudo. Su padre, le tomó la mano en señal de apoyo.

El sonido de un teléfono los interrumpió. Molesta, retiró la mano de su padre. Se levantó echando fuego, pagó el desayuno y salió del lugar. Se repetía la historia. Tuviera los años que tuviera, su padre iba a considerar prioridad el trabajo.

    —¿Por qué me dejaste solo?
    —Siempre es lo mismo contigo, papá. No importa dónde estemos, cuando compartimos algo, el teléfono es primero. Tu trabajo se empeña en interrumpir y arruinar el momento.
    —Es importante, lo sabes. Sabes que me muevo a través de la gente, más que nada ahorita que tengo el centro de rehabilitación.
    —Y tus hijos, ¿cuándo van a importar? Antes, te justificabas porque tenías un trabajo de tiempo completo en el banco. Ahora, que te has vuelto independiente, ¿cuál es la excusa? —elevó la voz. No le gustaba ser grosera con su padre, por eso se había contenido hasta ese momento.
    —Hija, por favor entiende. Ellos necesitan mi ayuda, no puedo dejarlos así nada más.
    —No, papá. No puedo entenderte. Desde que tengo uso de razón me has dejado sola. He tenido que rascarme con mis propias uñas. Dices que me conoces, la verdad es que no tienes la menor idea de nada.
    —No es verdad, me dedico en cuerpo y alma al trabajo por ustedes, para que no les falte nada.
    —El dinero no es lo importante, papá. Yo ni siquiera vivo contigo, no gastas en mí. No puedes dejarlos porque te necesitan, pero yo también te necesito. A veces no quiero levantarme de la cama. ¿Sabes?, hace unos meses abusaron de mí y tuve que enfrentarme a ello sola, como toda la vida. He tenido ganas de matarme para que no siga doliendo y cuando creo que puedo desahogarme, resulta que siempre hay un adicto al trabajo que se antepone al padre —lloró otra vez. Nunca lo había encarado de esa manera.

El rostro de su papá se acongojó. Le dolió ver a su hija sufriendo y aún más, escucharla reclamarle una vida de ausencias. La había lastimado desde muy pequeña y seguía lastimándola a sus treinta años. Caminó despacio hacia ella, para acunarla entre sus brazos. Le acarició los cabellos, la espalda. No podía creer que alguien más le había hecho daño ni que su princesa considerara en algún momento, quitarse la vida.

    —¿Qué fue lo que pasó?

Viridiana iba a contarle lo sucedido, cuando el teléfono los interrumpió de nueva cuenta.

    —Contesta, pa’. Olvida lo que te he dicho, ya no tiene importancia —limpió sus lágrimas, huyendo después de ese lugar que tanto le dolía: el falso abrazo de su padre.

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Author: andreahdz545

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    Recuerda que debemos atrapar desde el inicio al lector.
    EN la parte que ella se va hace un salto muy brusco al por qué me dejaste solo, revisa esos detalles en la corrección.
    Uso de guiones y espacios muy bien.

  2. prisionero0101

    Personalmente, no me siento tan identificado con el reto, porque yo vivo en un ambiente muy similar al que se narra aquí, con un padre ausente en presencia por el trabajo. Aún estando en casa, por la situación actual en la que nos encontramos, está muy metido en el trabajo, siendo algo que, como “siempre” termina reclamándole mi mamá.
    Sin embargo yo comprendo todavía más las causas de mi padre aunque tampoco esté siempre de acuerdo con él.
    Además siempre ha tratado de, aunque sea infinitesimalmente poco, darme unos minutos de convivencia de calidad, y creo que eso es lo que realmente vale.
    Sé que nos falta más tiempo y que quizás jamás vamos a recuperar ese tiempo, el agradezco todo lo que ha hecho por mi.

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