Reto 18: Te odio

El silencio es cruel e incómodo, quiero que esto acabe ya.
         –Te odio –musito cansado.
         –Lo sé, hijo. Ya lo sé.
         –¿Y qué quieres entonces? –exclamo para intentar protegerme–. Aquí no eres bienvenido.
         –Quiero que me perdones –su voz es clamorosa, pero ya conozco este cuento.
         –¿Qué cosa? ¿Qué me hayas golpeado cada vez que venías ebrio o que me trataste de disparar tratando de defender a mi mamá de ti? No te preocupes por eso, es mejor desde que ya no estás.
         –Sé que me equivoque. No tengo derecho a pedirte perdón. Pero ya dejé de beber y me estoy rehabilitando.
         –Bien por ti, ¿Pero y eso a mí qué me importa?
         –No era yo, hijo. Yo nunca les haría daño.
         –Deja de victimizarte. Siempre haces lo mismo, me enferma que lo hagas.
         –Los amo, hijo. Ahora que me doy cuenta que lo arruiné, no fui un buen padre ni un buen esposo, los decepcioné y le hice daño –su voz trémula tambalea con inseguridad.
         –¡Bien! ¿Quieres escuchar mi perdón? ¡Te perdono! ¡Ya lárgate! –lágrimas salen de mis ojos llenos de ira, ya no soy un niño que puede manipular.
         –No se trata de eso.
         –¿Y qué más quieres oír? Que crecí con inseguridades ocasionadas porque me hiciste creer que era basura, que tengo ataques de ansiedad y que lo solucioné por mucho tiempo lacerándome a mí mismo. Que crecí sin una figura paterna, pues mi maldito héroe se convirtió en una asqueroso ser detestable –mi voz deja de salir de mi garganta contraída.
         –Tu madre me dijo que tienes novia al fin. Me alegro por ti, hijo. No cometas los mismos errores que yo cometí. Aunque no necesito decírtelo, por suerte te pareces más a tu madre. Estoy orgulloso de que seas mi hijo, gracias.

-Uriel Kaede.

Uriel Kaede
Author: Uriel Kaede

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