RETO 18. TARDE DE TORMENTA

TARDE DE TORMENTA

Los relámpagos nos han dejado en la oscuridad. La tormenta no cede, pero estamos seguros y cómodos en los sillones de la sala. No podemos hacer otra cosa más que charlar.

 

—Hace mucho que no platicamos hija, vamos cuéntame algo.— Me incita mi padre.

 

—¿Qué quieres que te cuente?— Le digo con fastidio.

 

—No lo sé, lo que tu quieras. Extraño cuando eras pequeña, parecías un periquito australiano. Nada ni nadie podía detener tu chillona vocecilla.— Comenta con melancolía.

 

No puedo evitar sonreír. Recuerdo los videos caseros, como mi padre jugaba conmigo, me cargaba, y sin importar lo cansado que estuviera, siempre tenía una actitud positiva para mi.

 

—Te puedo contar que no entiendo como lo hacías. Cuando yo era pequeña regresabas del trabajo y tenías energía para jugar conmigo. Yo regreso después de un día pesado y lo único que quiero hacer es tirarme en mi cama, desconectarme del mundo, no tendría energía de jugar con niños.— Concluyo con asombro.

 

—Hija, cuando tengas hijos, si algún día los tienes, comprenderás que el amor es un motor que remueve cualquier obstáculo y desgane que pudieras tener.—

 

Un trueno retumba las ventanas de la sala, saltó sobresaltada. Conmovida por las palabras de mi padre y un poco asustada, sin pensarlo me muevo al asiento en el que el esta sentado. Lo abrazo fuerte.

 

—Gracias por todo lo que has hecho por mi.— Le digo con calma y prosigo. —No imagino mi vida sin ti, soy muy afortunada de tenerte.

 

Mi padre besa mi frente y me abraza. Los rayos y los truenos dejan de importarme, me siento como una niña pequeña de nuevo, segura y protegida.

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