Reto 18 El regalo

Curiosamente el cumpleaños de mi papá son dos días después del mío. Y esta fecha, 8 de abril del 2020, estamos lejos. Hago una videollamada por WhatsApp para felicitarlo.

–¡Mi Princesa! –me contesta.

–Tara tara tan tan… feliz cumpleaños… –le canto desafinada y feliz– ¿Qué planeas hacer?

–¡Gracias! –me muestra por la cámara la mesa del patio– Estaremos aquí en casa, como todo el mundo. Con tu mami y tu abuelita.

–¡Provecho! con el “almuerzote” y esa torta. Ya me antojé.

–“Tincaré” al viento para que te llegue un poquito.

–¡Ja, ja! Y dales besos a mis gatos. –los escucho y veo maullar al fondo.

–Díganle “hola” a Davi –agarra a mi gato plomo y se lo pone en el cuello–. Los gatos te extrañ…

–¿Papá? No te escucho. Apretaste “mute” por error… –Le indico también con señas.

Pone al gato en el suelo, como si este fuera el culpable de nuestra interferencia, y arregla el inconveniente. 

–¡Ya está! –lo vuelvo a oír– Sabes que no soy bueno con la tecnología, pero me esmero porque así puedo hablar contigo. He estado pensando en todo lo que vamos a hacer cuando regreses…

–Como… –le leo la mente– ¿Ir de trekking  para festejar nuestros cumpleaños?

–¡Exacto! Hay muchos lugares aquí cerca, que no les mostré de niños porque estaba ocupado, pero… Lugares donde iba con tu abuelo de joven.

–Aún estás joven, “viejo”. “¡Upz!” quiero decir, “papi”.

–¡Ja, ja, ja! Este “viejo” es fuerte y aún puede escalar montañas –acerca su rostro a su celular–. Pero a ti te veo cada vez más delgada, ¿te estás alimentando bien? Dime si necesitas algo.

–Estoy bien, pa. Es solo la preocupación.

–Sé que esta situación es difícil, hija. Pero, tienes que ser paciente y fuerte.

–Eso trato…

–¿Te acuerdas la vez que fuimos a Choquequirao?… la caminata en el cañón se convirtió en un infierno y sentías que te ibas a desmayar…

–¡Aj!… me duele la rodilla, se me seca la piel y la garganta de pensarlo. ¿Qué hay con eso?

–Te obligué a seguir caminando. No por ser duro contigo. Lo hice para convencerte de que eres capaz de afrontar cualquier adversidad –sus ojos parecían haber atravesado el celular–. No se trata de vencer a lo que hay a tu alrededor, sino a ti misma. ¿Entiendes?

Le sonreí. Y él sabía que entendía.

–¡Tu regalo! –grito al ver por la pantalla, detrás de él, a mi madre acercándose con el regalo que le envié– ¡Ábrelo!

Mi madre toma el celular de mi padre. Lo sigue con la cámara para que yo observe su reacción.

–¡Caramba! –abre la caja y saca su sombrero de vaqueros del viejo oeste– ¿Lo mandaste desde allá?

–Sí, hace “tiempazo” y me aseguré que sea el más parecido al de “Bonanza”.

–Ahora puedo ser Little Joe… –Se pone y modela el sombrero.

–Más como… Ben Cartwright, diría yo. –Reímos todos. 

–¿Aún te acuerdas de los personajes?

–Algo… me esforzaba a que me guste de niña, solo para verla contigo.

–Ahora solo falta que volvamos a tener caballos. – Coge su celular nuevamente y me sonríe tiernamente. –Gracias, es mi segundo mejor regalo de cumpleaños…

–¿Cuál fue el primero? –Quedo celosa.

–El que me dieron el 6 de abril de 1992.

Siento un nudo en la garganta y mis ojos se llenan de lágrimas.

–… aún me falta darte un gran regalo de cumpleaños ¿Qué quieres? ¿Un caballo?

– ¡Ja, ja!… pero tú ya me diste el mejor regalo del mundo, papi.

–¿Qué… sí? ¿Cuál fue?

–La vida.

Sus lágrimas cayeron primero.

davinia6492
Author: davinia6492

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Recuerda que mencionamos las funciones del diálogo en un texto. Tienen que ser necesarias, tienen que aportar al lector, conectar.

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