Reto #18 Dialogos: ¡¡no más!!

La luz de la casa esta encendida, camino a la puerta lentamente sintiendo una opresión en el pecho. Quito el seguro de la puerta y subo las escaleras a la sala de mi padre.

Las voces alegres de mi padre y mi tío resuenan en compañía de una mujer una niña. Me detengo temblorosa ante la puerta con la mano sujetando la perilla mientras un escalofrío recorre mi espalda preguntándome si estoy lista para esto.

Abro la puerta y recorro el pasillo casi en automático y la veo, por primera vez veo a la mujer que destruyó mi hogar y a su lado una pequeña sonriente que no imagina el daño que su existencia ha causado.

En la estancia se hace el silencio y mi padre al verme simplemente sonríe.

—Anita, ya llegaste, ¿comiste?… —nisiquiera puedo verlo, permanezco en silencio viendo los ojos ansiosos y el cabello castaño de la mujer sentada en el sofá de mi casa. Mi padre se aclara la garganta y continúa en su tono demasiado natural para mi gusto —Te presento a Anahi y… a mi hija… ella no tiene con quien quedarse ya que su madre y yo trabajamos y queremos…—lo fulminó con la mirada, un sabor metálico inunda mi boca y un dolor punzante en mi mejilla me libera del aturdimiento, estoy temblando.

—¿Quieren?…—me río —¿qué quieren?… ¡¿qué hacen ellas aquí?¡

—¡Esta es mi casa y tengo derecho a traer a quien se me de la gana, y también es su casa! —las señala con descaro y camina hacia mi amenazadoramente. Mi corazón tiembla por un segundo pero al instante me invade una ira que me esfuerzo en vano por controlar.

—¿Derecho?… ¿no tienes vergüenza? —mis ojos me traicionan y dejan caer lágrimas que limpio furiosamente. —¡Salgan de mi casa.! —¿Quién te crees que eres? ¡¡¡tengo derecho a hacer mi vida!! —Su voz se apaga —no por esto dejaré de quererlos. —dice casi como una súplica y se acerca para abrazarme. El sensación es fría, cortante. Me separo y lo miro a los ojos.

—Debiste hacer tu vida antes … ¡antes de separarme de mi madre! —las lágrimas se deslizan por mi mejilla pero no me esfuerzo en limpiarlas. —¡antes de hacernos vivir como gitanos! ¡¡¡antes de convertirme en la madre de tus hijos!!!

—Eso no es justo, ¿acaso lo hiciste para mi?, lo hiciste para ti y tus hermanos ¡¡yo nunca les hice faltar nada!!

—Justo, ¡¿era justo que me cargaras con toda la responsabilidad?!, ¡¿era justo que nos dejaras vivir como gitanos mientras tu vivías cómodamente en esta casa?!, ¡¿era justo que a mis doce años caminara de noche con mi hermanito en la espalda buscando un bus que me llevara aunque solo fuese parada mientras tu tenias 2 autos?!! ¡¿era justo que tuviera que cocinar, limpiar, lavar y planchar mientras estabas con esta puta?! — golpeo la mesa con fuerza, un vaso de cristal cae al piso, el sonido del cristal no hace más que enfurecerme más mientras las lagrimas inundan mis ojos.

—nunca te oí decir ese tipo de palabras, ¡disculpate!

—¡¿que me disculpe?! ¡¡No hay otra palabra para ella!! Y por todo lo que pasamos…

—¡Era tu deber! ¡¿Acaso te pedí que me lo lavaras o me lo cocianaras?! —era el colmo, apretó mis puños y las uñas se clavan en mis palmas.

—¡¿mi deber?!, ¡maldita sea, mi deber era ser una niña y estudiar! —ya no puedo contener el llanto, mis palmas arden y todo lo siento es ira. —por Dios no puedo odiarte, ¡pero no me pidas que la tolere! —la señalo con todo el desprecio de mi alma mientras veo su mirada cínica y su sonrisa socarrona. —¡¡la culpo a ella por 8 años de infierno!!, ¡por las lágrimas de mis hermanos y de mi madre! He esperado 8 años para cobrarme las lágrimas de mi familia con sangre y ¡te juro que si la vuelvo a ver no respondo por mi! , ¡no quiero verla ni a ella ni a su hija! —le doy la espalda y me dirijo a la puerta.

—¡Espera…! —doy la vuelta furiosa.

—¡Espera nada! He aguantado tus gritos y abuso por años pero ¡no más! ¡¡No voy a gastar un segundo de mi vida en cuidar a esa niña ni atender a esa suripanta!! y si tienes un poco de respeto, ¡¡No dejes que mis hermanos las vean!!—salgo y azotó la puerta tras de mi.

Bajo las escaleras firmemente hasta llegar a mi cuarto. Me detengo frente a mi cama, veo la sangre en mis palmas y me echo a llorar todas las lágrimas que no sabía que guardaba.

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Author: anamica.white

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Revisa en el libro las características de una acotación. Nos aporta sobre quien habla, no la confundas con la narración de la historia.

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