RETO #18 DIÁLOGOS – EL REGRESO

‒Papi… ‒apenas pronuncié‒. Me encontraba en casa después de tres años, todo se veía más desgastado, me senté en la misma silla que antaño abandoné decidida a perseguir mis sueños. Él se encontraba más delgado, las arrugas en su rostro se asomaban. ‒Mi mamá… ‒le dije de inmediato para romper el hielo‒. Hija ya llegaste, tu mamá está en la cocina ‒la emoción en sus ojos me embargó de tristeza‒.

Quería echar a llorar, sentía con una culpa inmensa. No sé por qué. Las cosas que antes eran parte de mí ahora los veía extraños, la cama, el mueble donde mis ropas de infancia y parte de mi juventud ocupaban reclamaba mi ausencia.

‒Lo siento mucho papá… ‒la voz se me quebraba, un nudo en la garganta impedía mis lágrimas‒. Tenía muchas ganas de salir adelante, darles una vida mejor, sacarlos de la pobreza… ‒las palabras salían torpemente, agaché aún más la cabeza‒.

El aire parecía volverse mas denso, él controlaba mejor sus sentimientos. Pero esta vez era débil. ‒Lo sé bebé… pero ya pasó, yo no entendía nada de la tecnología y pensaba que lo que hacías no iba a servir para nada. Cuando te fuiste tu madre y yo te llamamos al celular cada día y siempre estaba apagado, yo me preocupaba mucho… ‒rompió en llanto‒. Papá, pero ahora vengo a que ustedes se vayan conmigo, tengo una casa y dinero suficiente para vivir bien, quiero llevarlos de paseo, a comer a los restaurantes caros, comprarte las ropas que te antojabas, una moto, construir una nueva casa aquí… ‒la sensación de que esa brecha se cerraba entre nosotros me obligó a pararme y lo abracé‒. Ya no voy a volver a irme te lo prometo papá… perdóname.

Se limpió las lágrimas y me abrazó con la fuerza de todo el amor que sentía por mí. ‒Ya hijita, ahora vamos donde tu mamá está cocinando rico ‒la felicidad de la reconciliación brindaba una paz inmensa‒. Papi y ¿los gatos?

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Revisa el reto en el libro y el vivo de hoy sobre la forma de escribir diálogos.

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