Reto 17/Tu llamada

No es adecuado, pero mis cosas están como el día que te fuiste. Mi ropa aventada en una silla, mis libros desacomodados, por decirte algo. Lo único que cambió es el espejo y el sillón desde donde te escribo. El espejo ahora me refleja con ojos tristes de tanto extrañarte y mi cabello largo como el tiempo que he estado llorándote, el sillón ahora tiene un hueco ocasionado por todas las tardes que me siento en él a mirar por la ventana, esperando que regreses para salir a recibirte. Aún recuerdo la emoción que sentí al saber que pronto sería mi cumpleaños y el plan de pasarlo con las dos personas que más amo en el mundo, mi hijo y tú. Como bien sabes su mamá, como cada año lo ha hecho, nuevamente, me impidió convivir con él en mi cumple. Tú me habías dicho que no vendrías. Así que ya estaba resignado a pasarlo solo. Sin embargo en la noche llegaste de sorpresa, con un apetecible pastel de fresa con tres leches de cierta panadería con el emblema de un transporte aerostático y también un reloj metálico de marca lujosa, que aún no sé si es original o réplica. Me alegraste como no tienes idea. Moviste mi corazón al rescatar la fecha. Estaba sentado al borde de mi cama acabándome de poner la pijama como quien se prepara para dormir un día más y no la víspera de su cumple, apagué la luz y me acosté. De repente a través de la puerta de madera se escuchó un toquido. Me levanté, encendí la luz. ¡Eras tú! Aunque no hubieras traído regalos pero estabas aquí. Me diste el mejor abrazo de cumpleaños y me cantaste las mañanitas a las altas horas de la noche. Llegó la mañana del 30 de abril de mi cumpleaños y después de despertar con un beso tibio te enojaste porque fui a trabajar en lugar de quedarme contigo. Te prometí regresar pronto pero no te bastó. Cuando regresé del trabajo esperaba que me recibieras con cariño y no con reproches. Ciertamente discutimos y te fuiste. No te detuve aunque quise hacerlo, después de tantas veces de detenerte la desilusión esta vez no me lo permitió. Me quedé parado en la puerta. Te vi salir de casa sin saber que sería la última vez que te vería ahí. Si hubiera sabido eso hubiera corrido, te hubiera abrazado, y no te hubiera soltado nunca. Pensé que sería una pelea más pero tu mente ya tenía otros planes. A la siguiente semana me citaste una tarde soleada afuera del palacio de bellas artes y lo que pensé sería una reconciliación se volvió un acompañamiento nocturno al metro indios verdes donde terminaste lo nuestro, 4 años y 3 meses se acabaron de la noche a la mañana. Tantos planes se quebraron como una pieza de cristal. Pasó otra semana y ya estabas con alguien más. Ahora podía entender tu lejanía. De nada me sirvió lo que hice por ti. Estar junto a ti cuando murió tu mamá. Ayudarte a juntar para tu operación. Darte mi corazón y mi vida. Tus hirientes palabras cuando descubrí todo fueron “alguien llegó y me hizo sentir bonito”…Sentí como si una fría puñalada hubiera atravesado mi corazón. Sólo me quedé sentado viendo al suelo mientras mis ojos lloraban. Mi cabeza daba mil vueltas con esas palabras atormentándome…“alguien llegó y me hizo sentir bonito”…cuántas preguntas que siguen sin tener respuesta. ¿ en qué momento dejaste de sentir bonito estar conmigo? ¿ y por qué no me lo dijiste? Se supone que había comunicación y confianza. Si había alguien más me lo hubieras dicho, también me hubiera dolido como me está doliendo ahora pero mínimo hubieras conservado tu honestidad, tu integridad. Ahora ya no sé desde cuando me mentías, o mejor dicho si alguna vez fuiste honesta. Pasamos momentos en que nuestras citas eran vernos en alguna estación del metro para compartir un vaso de mollejitas. No puedo asimilar que la persona que estuvo conmigo secando mis lágrimas por los golpes de la vida ahora sea la que me provocaba el llanto más profundo de mi alma, lloraba no sé si por el amor que se acababa o por descubrir que no eras la persona que dijiste ser. ¿A dónde se habían ido tus promesas de estar siempre juntos a pesar de las adversidades? Me dijiste muchas veces que me amabas y ahora te vas porque ya no sientes bonito, déjame decirte que no siempre el amor es sentir bonito, amo a mi hijo y sabes, las noches que ha estado enfermo y la paso en vela cuidándolo no se siente bonito, cuando lo veo como lo maltrata su mamá y no puedo hacer nada, no se siente bonito porque el amor no siempre se siente bonito, porque el amor también duele.

Cada que camino por la calle Madero del centro histórico lo hago mordiéndome los labios para no llorar por todos los recuerdos que me llegan de ti, y aunque trato de no pensarte cada día te extraño más. Las personas me dicen que te olvide, como si fuera tan fácil, como formatear el corazón. Sin saber que te llevaste una parte de mí, de mi ser y de mi esencia. Eras mi otra mitad y a veces me asombraba como siendo tan diferentes podíamos complementarnos, nuestras familias se preguntaban cómo era posible que siguiéramos juntos. Tú chaparrita y yo alto. Tú rubia y yo moreno. Tú sociable y yo hermético. Tú atea-agnóstica y yo católico de hueso colorado. Muchas noches en la quietud mi habitación, de rodillas mirando hacia el infinito en oración le agradecí a Dios por haberte mandado a mi vida pensando que eras la respuesta a mis plegaria. No sabes lo que diera por comenzar de nuevo. Afuera hay ruido de personas y carros. Adentro un profundo silencio, sentado frente al cristo del veneno de la catedral metropolitana, para ser exactos en la tercera banca del lado derecho, donde tantas veces le pedimos por nuestra relación. Te pido que vuelvas, que conozcas al yo que nunca conociste, te extraño como no tienes idea. Desde que no estás los días pasan mecánicamente para mí, los atardeceres son tan vacíos porque les faltas tú y las noches tan largas que parecieran no terminar. No sé dónde esconderme del dolor de tu ausencia y escaparme de la soledad de tu recuerdo. Tengo miedo de caminar por donde tantas veces pasamos de la mano pero no tanto porque me abrumen los recuerdos sino por el miedo de no poder aguantar la tristeza de verte y que vayas tomando una mano que no será la mía. Te llevaste mi alma, mi corazón y mi alegría de un solo tajo que no sé cómo es que vivo cada día sin ti. Ojalá aún perduren nuestros besos en tu memoria y aunque físicamente no estés a mi lado, espero que mi recuerdo te pueda acariciar el corazón. No pierdo la esperanza que al leer éstas líneas redescubras al hombre del que hace años te enamoraste, que al mirar nuevamente a mi interior encuentres a la persona que te ama y daría su vida por ti, el que seguirá estando cuando el mundo te dé la espalda. Para que el día menos pensado regreses y al verme sabrás que cada noche desde que te fuiste te estuve esperando. Nos uniremos en un abrazo de amor y perdón, quedándome si se pudiera toda la vida viéndome en tus ojos de sol. De repente suena mi teléfono, es una llamada por whatsapp de un número desconocido pero en la foto puedo reconocerte, eres tú, pero la sorpresa me congeló, dudo en contestar, el teléfono sigue sonando.

marioenrique983
Author: marioenrique983

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