Reto 17 – toxica

Eramos conscientes de que una amistada a distancia no podía funcionar, no importaba que fuéramos mejores amigos. Pero cuando vi su rostro suplicante de mi amistad, me trague todas mis inquietudes y la abrace. Soltarla fue difícil, pero de alguna forma yo ya estaba preparada para dejarla ir. Cuando me acomodé en mi asiento, la vi por la ventana y sentí que parte de mí se quebró, pero la decisión no me correspondía. Mi padre encendió el auto, despidiendo a la ciudad que me vio nacer. La noche se alzaba en el firmamento y el sueño llego. A la mañana siguiente, ya no estaba en Venezuela, ya no tenía a mis amigas, ya no tenía a mi mejor amiga. Los días siguientes fueron algo apagados, no conocía a nadie y nadie se quería acercar a mí, salía a respirar, pero volvía a casa buscando el celular para escribirle a mi mejor amiga. Los primeros días casi no note su ausencia. Después, entre a una institución y mis inseguridades se apoderaban de mí, quería amigos, pero no quería perder a mi amiga. Llegaba de la institución y me tumbaba en la cama a escribirle, leer sus mensajes, y sentirme acompañado. Los días pasaron y ella dejo de escribir. Me decía que no estaba lista para una amistad a distancia, y que necesitaba tiempo, me parecía el argumento de una relación toxica apunto de acabarse que no aplicaba a nuestra amistad de tantos años. Ella se alejó. 

Un día en la institución dos chicas se acercaron a mí, preguntaron por mi vida, mi país de origen, mis costumbres, y otras cosas más. Sin darme cuenta di inicio a una nueva amistad. Me sentía bien con ellas, pero la confianza que le tenía a Nathaly, mi ex – mejor amiga, no la tenía con ellas, y no había nadie que escuchara mis inseguridades y me diera ánimos de seguir. Era una situación horrible. Busque arreglar esto dándole más confianza a mis nuevas amigas, Nana y Gab.

Les conté todo lo que pasaba con Nathaly y como eso me afectaba, no contaba con lo directa que era Nana y sus convicciones. Al llegar a casa, no encontré ningún mensaje, me bañé y comencé a hacer los deberes. Nathaly me llamo.

―No puedo creer que le dijeras, a unas desconocidas, como me sentía ―hubo una pausa en la línea―. Sabes, yo solo buscaba una forma de alejarme de ti ―esa revelación me rompió el corazón―. Porque necesitaba mi espacio. Te fuiste, pero te volviste mas dependiente de mí y no puedo más. Quédate con tus nuevas amigas, no me busques, ni me escribas. ¡Adiós!

Arrojé el celular contra la pared y le di un puño. Si ese era lo que quería se hubiera largado hace mucho. Me conoce bastante. Y yo a ella. No sé que pueda intentar después, pero estaré lista.

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