Reto 17. Narraciones: De discusiones y otros temas…

“¡Contigo siempre es más estrés que alegría!”, vociferaba Marichuy mientras giraba la manivela de la portezuela. El aire nocturno ingresó al vehículo. Embragué la cuarta velocidad y aceleré. Un bus frenó de repente. Volanteé hacia la izquierda. Pité un par de veces. Las llantas rechinaron. Tuve un cosquilleo en la garganta. Tosí. “Y aparte ya te vas a enfermar. ¡Eres una nena!”, exclamó. Un semáforo encendió su luz roja. Paré. Suspiré. Parpadeé y la miré. “¿Qué te pasa? ¿Ya te diste cuenta de todo lo que estás diciendo?”, inquirí, queriendo bajar los ánimos. Carcajeó con sarcasmo. “Ya mejor cállate. ¡Maneja, ya está en verde!”. Pisé el pedal a fondo. Nuestros cuerpos resintieron la fuerza. Gritó. Pasé topes, baches y señales de alto. Llegamos a su hogar. Aparqué. Tomó su bolso, quitó el seguro de la puerta y salió. Sacó sus llaves, dio algunos pasos zigzagueando, giró y preguntó: “¿Qué no vienes?”. Negué con la cabeza. Hizo un mohín. “Si no te pasas terminamos”, sentenció. Me tomó desprevenido. Coloqué el freno de mano. Me puse la chamarra de piel. Bajé. Entramos. Encendió la luz. Aún permanecían en el comedor los trastos que usamos el día anterior. Tomó asiento y comenzó a hablar, tartamudeando: “A… A lo mejor crees que soy tonta, pero… ¡No es así! ¡Honestamente estoy ha… harta! ¿Por qué tienes que hablarle bonito a todas?”. Quise alegar, pero arrojó un vaso al suelo, luego otro, y otro. Los cristales crujían y botaban por doquier. Asió un plato, me lo lanzó. Lo esquivé. “¡Qué te pasa, maldita loca!”, le pregunté, alarmado. Corrí, giré la perilla de la entrada y hui. “¡Si te vas no me vuelves a ver nunca! ¡Pinche nena! ¡Pero me la vas a pagar!”. Interpreté eso como el fin de nuestra relación. No me importó. Pero, al parecer, había ganado una enemiga.

Emmanuel Reyes Pérez
Author: Emmanuel Reyes Pérez

Escritor por amor

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Emmanuel Reyes Pérez

Escritor por amor

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. alkysirez

    ¡Buen escrito! Hasta me escondí para que el plato no me alcanzara.

    ¡Tienes madera para ser escritor, mi estimado Emma! No te desanimes.

    Un abrazo.

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