Reto 17 narración

El día había emplazado tan mal.

Después de una noches entera sin descansar, estudiando para un examen parcial, Ana se quedo dormida. 15 minutos más de los que debía, pero esos 15 minutos le costarían su tranquilidad. Perdió su transporte tras salir corriendo, y ansiosa toml el primer auto que al menos la acercaba, corrió con todas sus fuerzas pero llegó justo cuando el docente entregaba las pruebas.

La oportunidad edad estaba perdida y ella lo sabía y tan solo podía llorar su desventura. Esa mañana tan solo caminaba como ida, perdida una perorata de lamentaciones, hasta que el chico que recientemente había aceptado se interpuso en su camino a su salón de clases.

Su rostro dorado y ojos castaños se plantaron frente a ella con expresión anhelante y triste. Pero ella estaba tan aturdida que le fue indiferente, lo saludó amablemente te y quiso continuar su camino.

El muchacho se interpuso a su paso en un baile que parecía burlarse de ella. Con un ademán de confianza acercó su rostro al de ella, y esta a su vez puso amablemente su mejilla pero el joven cambió su ruta, ella se movió confundida. “¿Ni siquiera un beso?” Le dijo cono un reproche y en sus ojos duraron lágrimas.

Aquel joven de voz dulce tan insistente y atento hace tan poco tiempo había logrado hacerla ceder a sus afectos. Que remedio, no tenía corazón para despreciar lo, no tenía valor para enfrentar su propia inexperiencia, no tenia la estima suficiente para negarse. Todos la veían y el lo sabía, derramó un par de lágrimas y se fue con prisa.

Ella aturdida, conociendo aquel juego ingrato, esa vulnerabilidad que él mostraba solo cuando había alguien más la termino por hartar. Ese era sin duda el peor día. Pero no permitiría que ma manipulara un día más.

Camino tras de él y le pidió perdón, ella nunca había entregado su corazón, nunca había entregado su primer beso y no estaba lista, que lo sentía y que no lo merecía y la carga del fracaso de la mañana y la presión sufrida desembocó en lagrimás que ella misma no e tendia.

El tan solo la miro, vio a la multitud tras de sí, le limpió las lágrimas y le dijo: “ya no llores, pensarán que te hago llorar” esto terminó de colmar la paciencia de la chica y este termino de romper el límite a su paciencia cuando dijo: “esta bien, no terminaremos” parecía una parodia o un juego. Tenia razón, ni siquiera un beso.

La sola idea le provocaba dolor en el pecho. Una vida de soñar con el primer beso y gastarlo así de fácil le provocaba miedo.

Tantos años esperando un amor de ensueño que nunca llegaba una ilusión de amor que ella esperaba poder corresponder algún día.

No podía, por din lo entendía. Sin importar cuán rota se sentía, cuán sola vivía, no podía entregar su paz a alguien a quien solo le importaba el que dirán.

Ese día al regresar a sus casas, sin nadie más a su al rededor ella lo vio a los ojos y le dijo que era un error, que debían darse un tiempo. Que ella no estaba lista y no sabía si algún día lo estaría. El tan solo la miro y le dijo con tono conciliador: “esta bien, pero al menos por 2 semanas no me hables” ella asintió y lo vio caminar tranquilo a paso firme y pensó cuán diferente es este chico del muchacho inocente e insistente que todo el mundo veía.

Él volteo con una sonrisa le hizo preguntarse si mantendría su voluntad otro día.

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Author: anamica.white

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