Reto 17 “Nada es lo que aparenta”

“Nada es lo que aparenta”

Se encontraban en el centro comercial, caminaban de tienda en tienda, ella desacomodando estantes, él sin mirar sus pasos ni tratando de tener un tema de conversación que evocara ilusiones, que no fuera hospitalario. La detuvo en seco jaloneando su brazo, tomó una bocanada de aire y comenzó otra vez: “eres una doctora, tu sensibilidad no sirve de nada, debes ser fuerte, imparcial; jamás emocional”. Sus palabras eran rudas, ásperas, contundentes, se estrellaban contra ella y su interior en terremoto trataba de derrumbar las bases de su esencia, dudaba de su educación y del propósito de su existencia. Miró hacia todos lados tratando de ahuyentar el agobio, el calor, la vergüenza, después de todo no quería discutir en tan privilegiado encuentro pues en contadas ocasiones habían salido a citas.

En un intento de tregua ella quiso tomar su mano, pero él inmediatamente retiró la suya y la dirigió hacia arriba para rascarse la cabeza, disimuló en el acto, pero ella lo sabía, algo no iba por buen camino, así que entendió el gesto y escondió su desencanto.

Se detuvieron en la nevería Kat sugirió saborear un helado, él de frutos rojos, ella de napolitano. Lo miró lamer su cono, lo admiró a escondidas. Ladeó la cabeza como gatito y abriendo más los ojos inquirió: “¿Me quieres?” Él puso los ojos en blanco y chasqueó la lengua, “Ahí vas otra vez, cursi y emocional”, entonces se adelantó y tiró su nieve a la basura.

Apresuró a ir tras él y dio una palmada en su hombro, no imaginaba que aquél hombre daría media vuelta y en un impulso violento la tomaría de los dedos y los retorcería. La miró disgustado: “Kat, esto no puede ser, tenemos que terminar. Mi madre no quiere que seas mi novia y no quiero hacerla enojar. Adiós”. Sus palabras fueron tajantes, fueron cruentas.

Las piernas le temblaron, sobre su pecho sostenía la mano que le dolía, de sus ojos brotaban lágrimas de desazón, de dolor y desconcierto, su razón no le alcanzaba para entender por qué su novio no la quería. Se recriminó por ser sensible, se menospreció por cómo era. En un intento desesperado por controlar el llanto comenzó a navegar en las redes sociales, quería encontrar algo gracioso, algo temible o una sorpresa… mientras deslizaba sus dedos encontró algo que le quitó el aliento, su novio anunciaba el noviazgo con otro enfermero…

Katia Mava

katimav
Author: katimav

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Edgardo Alejandro

    Hermoso escrito, precioso hilo de palabras e impactante final 😲, sigue escribiendo asi

  2. romina

    Bien. Ahora, lectura de corrección, buscar conectar, quitar lo que sobra…

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