Reto 17 La verdad

Me apoyo en su pecho, mientras busco con el control remoto algo que ver en la televisión. Él me abraza con un brazo y con el otro coge su cajetilla de cigarros de la cómoda. Le recuerdo que no quiero que fume en mi delante. Refunfuña. Me siento en la cama para viendo su rostro preguntarle qué son esas quejas. “Nada”, dice, soltando la cajetilla en la cómoda nuevamente. Me invita con sus brazos a echarme entre ellos. Ignoro su invitación y le repito que si quiere fumar salga al balcón. Se levanta de la cama y se dirige agarrando la cajetilla al balcón. Lo observo. Desliza la puerta corrediza de vidrio del balcón y arroja con fuerza la cajetilla al exterior. ¿Feliz?, me pregunta. Frunzo el ceño y niego con la cabeza. Doy un salto de la cama y me alisto para dejar su departamento. “¿Qué haces?”, me pregunta. “¡Tuve suficiente por hoy!”, le respondo saliendo de su habitación. Me alcanza en la sala, agarra mi mano y suplica que no me vaya. Suelto su mano. Se pone entre la puerta y yo.

Me pide que hablemos y me condiciona con no moverse de la puerta de no hacerlo. Al ver que no cede, me siento en el sillón de su sala, como quién le da permiso para tener la conversación.

Se sienta a mi costado. Nos ponemos frente a frente. Hablamos sin llegar a ningún acuerdo. Me pide que espere. Va a su habitación y regresa barajeando sus cartas. “Si dentro de las tres primeras cartas hay alguna de corazones, te quedas esta noche conmigo y mañana te hago el desayuno… de no ser así… bueno, ahí está la puerta –me dice poniéndose de cuclillas delante de mí –, ¿trato?

Veo las cartas, lo veo a él y encojo los hombros.

Sonríe. Empieza a sacar las cartas, a medida que las voltea, me las va poniendo en la mano: cuatro de espadas, siete de diamantes y en la última, sobre la reina de corazones hay un pequeño Post-it pegado que dice con su letra “te amo”.

No puedo evitar sentir mi corazón derretirse y sé que él espera una reacción mía. Tal vez oír algo de mis labios. Pero no puedo hacerlo. Con mi mirada en el suelo descubro que no estoy molesta con él. Estoy molesta conmigo misma por no sentir lo mismo que él. Ya es tiempo de dejar de buscar excusas para alejarme y decirle la verdad. Respiro hondo. Lo miro y…

Su teléfono móvil me gana en emitir sonido alguno. Él se pone de pie y contesta. Siento por su rostro y por sus ¿¡Qué pasó!? ¿¡Cómo!? ¿¡Dónde!?, que no son buenas noticias. Cuelga. “Davi, por favor, necesito que vengas conmigo”, me dice.

 

davinia6492
Author: davinia6492

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Bien la narración, nos falta lectura de corrección. Ver qué sobra, qué palabra no va allí… qué no suena bien.. Lee en voz alta tu texto, eso te ayudará a detectar mejor. Ejemplo:
    Le recuerdo que no quiero que fume en mi delante.
    Le recuerdo que no quiero que fume en delante de mí.

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