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Reto #17. LA CRUDA VERDAD

La Cruda Verdad

Suena el timbre, es mi celular. Respondo. Al otro lado de la línea, su voz inconfundible. Es del hombre que merece mi admiración y respeto. Decido reclinarme en mi cama. Un rico frescor entra directo del ventanal abierto. Afuera hace un sol espectacular. Dentro de mi habitación, fijo mis ojos al techo blanco y límpido. Me da paz. ¿Dime mi amor? Él responde: “Vamos a cenar a Boquete. Con tus hijos y nieta. Festejaremos. Hoy, día del abogado. Estén listos. A las 2:00 pm, paso por ustedes”.

Les comento a mis hijos. Se arreglan para la hora pactada. Hay emoción. Gozaremos de una velada espectacular. Miro el reloj. Es la hora. Todos listos. Esperamos que el agasajado pase a buscarnos. Es puntual. Su palabra es compromiso. Seguimos esperando… 

Vuelvo a mirar el reloj, son las 3:00 pm. Es raro el retraso, algo debe ocurrir. . Transcurren las horas. 9:00 pm. Ya, preocupada, le llamo unas cinco veces. No responde. Su celular suena, más no contesta.

A las 9:15 pm, envía un mensaje: “Estoy en reunión de negocios. Finca de tierras altas. Ya voy saliendo” Respondo: ¿Por qué no me has llamado? Estoy preocupada, creí que algo había pasado. Se le escapa un suspiro de alivio ante mi inocente reclamo. 

Se hicieron las 11:00 pm.  Nunca más supe de él. Le explico a mis hijos. Vamos a dormir. Suelto la zozobra y me entrego al descanso. 

El sol besa mi frente. Se ha colado por mi ventana. Es día de trabajar. Escucho el portón abrirse. Smith llama (mi enamorado). Viene llegando a buscarme. Me abraza por la espalda y me besa la mejilla. ¡Quedo en shock! Él no es así. Me volteo. ¿Qué pasó ayer? “Nada, cariño. Reunión de trabajo”. “El teléfono apagado”. ¡Qué extraño!, contesto. Sonaba a mis llamadas. Queriendo evadir el interrogatorio, se apresura a que salgamos. Es  costumbre de años, llevarme a mi trabajo. 

Ya, dentro del auto, le digo: No soy tonta. Sé que algo ocurre. ¿Qué soy para ti? ¿Una amiga? ¿Tu muñeca?   Responde enojado: “en mi vida privada, no te metas” “Soy hombre libre. No me he casado” “Amo mi libertad. La respetas o me desaparezco” Me quedé estupefacta…

Seguimos la ruta hacia mi trabajo. Calmada le dije: Sospecho que tienes una joven conquista. Te agradezco tu afecto. Tus muestras de cariño. Pero, para mí la honestidad es primero. 

Me observa con rabia  pero simulando serenidad. Y entre dientes musita: “Tenía visto tu auto, para esta navidad”…

Mirándolo fijamente respondo: Compras todo con  dinero, pero no a mí. No soy igual, te lo voy a demostrar…

                                                   Arianys Núñez 

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Ana Elena
Ana Elena
2 años desde

Buen texto!! Pudo más la dignidad que el interés.

josetjimenez27
2 años desde

Gracias por compartir tus historias. Ya quiero saber que pasa después

romina
2 años desde

Muy bien la narración. Revisa la puntuación y los diálogos.