RETO 17. El día que todo se detuvo

Tiene semanas que lo siento diferente, ya no hay mensajes de buenos días, ni llamadas diarias, quizá mi razón me lo grita pero mi corazón no lo acepta. Ha hecho preguntas sobre mi pasado, no comprendo el motivo, he sido sincera nada he omitido. Sus incontables pretextos para no vernos los fines de semana me han hecho dudar sobre sus sentimientos.

El día es hoy, a unos pocos minutos de verlo y mi estrés se sube al máximo, estoy tan nerviosa que mis piernas tiemblan. Solo espero una respuesta positiva y una solución favorable a lo que está sucediendo.

Estoy frente a él, le sonrio y lo saludo pero apenas si responde, trato de que no me afecte pero ha sido el primer golpe y él va ganando. Hemos pedido algo para comer, prefiero hacerlo en casa y pido para llevar.

A pesar de tratar hacer una conversación, él esta tan callado que  me siento a punto de explotar, sigo contándole mi día pero parece no interesarle. Me interrumpe, me pide decirle que quiero hablar con él, me siento incomoda hablar de mis dudas en la calle, le pido que espere a llegar a mi casa pero insiste, esta serio y no me mira directamente.

Lo veo un momento pero sigue desviando la mirada y es ahí cuando exploto,- ¿Recuerdas todo lo que has prometido?, ¿recuerdas quien dijo te amo primero?, ¿recuerdas quien insistió en tener una relación?, ¿recuerdas quien hizo planes para el futuro?-, le hago esas preguntas pero no responde.

-Te pedí que fueras sincero desde el principio, cualquier duda, cualquier titubeo, me lo dijeras, se supone que tenemos esa confianza-, le digo pero parece solo tensar la quijada.

Me siento tan enojada, me ha hecho decirle todo eso en la calle mientras caminamos a casa, y aun así no responde a nada. Sigue el silencio, y yo siento volverme loca.

-¡Basta!, no somos niños, tus altas y bajas me están mareando, tenemos la suficiente madures para decir las cosas de frente-, no aguanto, un segundo más y perderé.

Pega un enorme suspiro y en ese suspiro toma aire, toma valor, toma fuerza para pronunciar las palabras, que ya sea que darán respuesta a mis preguntas o terminarán por desgarrarme el alma.

Prefiero terminar todo aquí, sin más preguntas, sin más esperanzas a que esto se resuelva, no ha tenido la disposición de explicar nada y yo ya estoy cansada.

Ambos pronunciamos palabras, pero no nos entendemos, han sido tan eufóricas que no ponemos atención al otro, callamos al mismo tiempo  y nos quedamos viendo. Quizá ese siempre ha sido el problema, él agacha la cabeza después de un instante regresa la mirada, veo en su rostro un inevitable game over, solo que no sé para quien de los dos sea.

stefyyesh
Author: stefyyesh

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. jesus chapa

    le la causa de lo que pasa pero el efecto no lo visualizo

    1. stefyyesh

      gracias por la observación, ha sido difícil escribirlo pero espero haberlo hecho mejor con unas pocas lineas de más,

  2. romina

    Primero céntrate en la idea. Qué vas a contar. Para que. Y ten presente tu PG.

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