Reto 16 – La magia del juego.

Todos los participantes en el torneo de ajedrez se veían más ansiosos que nunca. Sus caras reflejaban confianza, alegría y se notaba que querían dar lo mejor de sí. Las mesas donde íbamos a participar se veían bastante nuevas, y las piezas de los ajedreces brillaban a más no poder. Todo indicaba a que este torneo sería el más grande hasta ese momento en nuestra ciudad. Más de 80 jugadores estábamos ahí emocionados a más no poder, mientras esperábamos afuera viendo al cielo y apreciando la belleza de la naturaleza. Esta vez yo me sentía preparado y sabía que si había ido era para dar lo mejor de mí, pues rendirme no estaba en mis planes. Bebí un poco de agua y desayuné esperando a que llegaran los árbitros, y posteriormente todos nos pusimos de pie cuando ellos llegaron.

Unos minutos más tarde, se confirmaron los emparejamientos. Todos estaban preparados y entonces nos fuimos a sentar. La gente comenzó a tomar fotografías, y luego nos pidieron que nos diéramos la mano y después comenzamos a jugar. Cada segundo se podía escuchar el sonido del reloj al ser presionado, y ese sonido característico de una pieza capturando a otra. Pasaban los minutos y conforme anotábamos las jugadas la gente comenzaba a vernos. Al terminar la partida, salíamos para no interrumpir a los demás y reflexionábamos acerca de lo sucedido. Aunque varios perdían la partida no perdían la motivación, y este torneo se había destacado mucho por ese hambre de victoria de cada participante.

Pasaron 3 partidas, y después nos dieron un emotivo discurso de agradecimiento por todo el entusiasmo que teníamos y la calidad de las partidas que estaban ocurriendo. Nuestra ciudad jamás había alcanzado un nivel tan alto, y varias partidas rozaban la excelencia. Al parecer todos habían ido con su nivel más alto en ese momento, incluyéndome, lo que causaba que todas las partidas fueran épicas y reñidas a más no poder. Se dieron demasiados empates y movimientos perfectos los cuáles nos dejaban con la boca abierta a todos.

Cuando llegamos a la última ronda, pegaron en el auditorio la tabla actual de puntajes. Habían solo 2 personas que estaban invictas, y todos los demás tenían mínimo un empate o una derrota. 5 minutos después, ya que todos vieron sus lugares en la tabla, se realizó la última ronda. Todos se concentraron más que nunca, y en ese momento comencé a dar todo de mí para intentar ganar el torneo de manera invicta. Estaba jugando contra un invitado de otra ciudad, que era el otro invicto, por lo que aquí se definiría al campeón. La gente acababa rápido sus partidas y nos convertimos en el principal foco de atención, y todos comenzaron a rodearnos. La partida era tan emocionante que en las caras de la gente se generaban reacciones exageradas, y se dejaban llevar por la emoción. En un descuido cometí un movimiento que me costaría la partida, y me terminaron dando jaque mate. Le di la mano a mi rival, y me fui conforme, pues a pesar de haber perdido di lo mejor de mí, al igual que todos los demás, y eso me hizo sentirme mejor que nunca. Fue un momento único para todos los ajedrecistas de mi ciudad.

JRichardGtz
Author: JRichardGtz

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    En el vivo vimos la diferencia entre narración y descripción.

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