Reto 16. Es un adios.

Despierto de un sobresalto, el reloj marca las dos de la madrugada busco a Francisco. Esta sentado frente a la chimenea, inmóvil, sumido en sus pensamientos.

Sirvo dos copas de vino, me acerco y lo abrazo, su mirada sigue perdida en las llamas,  de repente voltea hacia mí. Me quedo paralizada, mi respiración sea corta, mi corazón palpita con fuerza; posa sus manos en mi rostro, desliza su dedo por mis labios, mis mejillas arden estoy avergonzada.

Esta actitud es sorpresiva, él hace unas horas quería terminar la relación y ahora parece que busca la mínima señal de salvación; no esperaba esto de él, vuelve a mirarme, su mirada atraviesa mi piel, desnuda mi alma, por mi espalda recorre un hilo de sudor frío.

Está a punto de besarme ¡No puedo! Me alejo doy dos pasos atrás, bajo el rostro. Las copas aún están en mis manos, me dirijo hacia la chimenea solo me da tiempo de poner las copas. Francisco me gira, con sus manos en mi cintura, me trae hacia él. 

No puedo escapar, es inevitable, lentamente acerca sus labios a los míos, su beso es húmedo, lento, pero apasionado, sus manos me empujan contra su pecho, puedo sentir el latido de su corazón acelerado.

Estoy excitada deseo que arranque mi ropa, sentir sus manos recorriendo mi cuerpo mientras me hace suya, pero ahora es el quien se aleja, su mirada en mí, sonríe maliciosamente. El calor se vuelve intenso aunque las llamas de la chimenea se han extinguido, mi respiración es más fuerte.

Francisco no avanza, vuelve a estar inmóvil perdido en su pensamiento, giro sobre mis pies para que no vea las lágrimas que corren por mis mejillas.

Jenn Rojas.

jjferyaz
Author: jjferyaz

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    El relato muy bien, no olvides que una descripción es como una fotografía, con mínimos movimientos.

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