RETO 16: Dos rayas

Abrí la puerta del baño y salí con pasos lentos, temerosos. Mis manos temblaban un poco sosteniendo el pequeño artilugio. La luz se filtraba por la ventana, dejando ver en ese instante, la danza acompasada de miles de motas de polvo.

Ahí estaba Alex, esperando en mi cama, con los nervios vibrando en cuenta regresiva. Su mirada me urgía a hablar, pero yo estaba muda por completo. Solo lo miré, sin hacerlo realmente. Mientras mi cabeza navegaba en un mar de ideas a velocidad impresionante. El corazón se me aceleraba a cada paso. Llegué a su lado y alargué mi mano con la prueba. Tomó el palillo blanco y vio. Dos rayas. Un instante de silencio congeló el tiempo.

Entonces rio. Con sonoras carcajadas que se extendieron por toda la habitación. Largas, nerviosas, felices. “De qué te ríes”, le dije. “No lo sé”, admitió. Abrí la boca para agregar algo, pero no sabía qué. Yo aún no procesaba cómo debía reaccionar. Me puse a dar vueltas por la habitación.

Mi cuarto. Mi mundo. Evidencia fiel de que aún conservaba un lado infantil. Libros, peluches, ropa y desorden; todo lo que había acumulado en estos años de independencia. Sobre el escritorio, trabajo por terminar, y las rosas color melón que ese mismo día Alex me había regalado… Hasta ahora había sido solo yo; eso estaba a punto de cambiar.

También reí. Dejé que el regocijo me relajara todos los músculos por unos minutos. Y luego lloré. Las lágrimas me brotaron, silenciosas y rápidas, en un estremecimiento total. Era increíble. Alex me miraba con ternura. Se levantó y me envolvió en sus brazos. Nos quedamos así, muy juntos, sin decir nada. Dejando que el cúmulo de emociones nos deshiciera las entrañas hasta dejarnos solo paz.

Así de mágico, trágico y hermoso, es el momento en que te enteras que vas a ser papá.

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. alkysirez

    ¡Wow!

    Un relato muy bonito. ¡Felicidades Frescia!

    Escribes muy bien.

  2. romina

    En el vivo vimos la diferencia entre narración y descripción. Cuidado la acentuación en verbos, puede confundir al lector si falta un acento.

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