Reto 16. A miles de años luz.

   “¿Me quieres?”, preguntó dulcemente. La sala de astronomía del Museo de Historia Natural nos envolvía en una tenue oscuridad a la que solo se oponían unos vitrales sobre los planetas del sistema solar ubicados en las paredes, y un modelo gigante de la luna girando en el centro.

   “Mucho”, le contesté. Estaba pegada a mí, mirábamos un vitral donde se exponía la imagen e historia de la Vía Láctea. Tenía que hacer mi jugada, mi corazón latía sin parar y el temblor en mis manos era difícil de controlar. La niña que me gustaba desde hace tres años estaba ahí junto a mí. Podía sentir la magia y los fuegos artificiales en la atmósfera.

   “¿Cuánto?”, volvió a preguntar. Nuestras miradas estaban clavadas en el vitral pero nuestras almas y corazones se atraían y deseaban entre sí. Nunca había estado tan cerca física y emocionalmente de alguien hasta ese momento. Por un momento no supe exactamente qué contestar, pero mientras leía la exposición del vitral se me ocurrió algo.

   “De aquí a 105,700 años luz”, dije con seguridad. Esa es la medida de la Vía Láctea. Esa era la distancia entre nosotros antes de ese día. Esa era la distancia que sentía nos separaba, tenía que acortarla. Deslicé sutilmente mi mano hacia abajo, nuestras mirada seguía fija, alcancé a sentir su mano, su piel, tan suave y cálida. Ella se dio cuenta y abrió sus dedos. Nos tomamos de la mano, y supe que todo estaría bien. En ese instante, el mundo estaba a miles de años luz de nosotros.

Omar Araujo

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oaeska
Author: oaeska

Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    En el vivo vimos la diferencia entre narración y descripción.

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