Reto 15. Tiempo verbal

             3ra. persona-pasado.    Confidentes por siempre.

 

      Aquella tarde, una amena charla de café se convirtió en una inolvidable velada. Seis horas no fueron suficientes para ponerse al día después de pasar dos años sin verse. Comenzaron su amistad a los diez años, y durante cuarenta y seis años continuaron siendo las mejores confidentes.

 

     En esa ocasión, un secreto más fue compartido. En realidad, el último y más importante de sus vidas. El día anterior Mónica recogió los resultados finales de una serie de exámenes que semanas atrás le venían realizando. Por fin se encontró explicación para sus constantes y cada vez más intensos dolores de cabeza. Un tumor maligno se alojó en su cerebro, y el diagnóstico fue: inoperable.

 

      Un año fue su sentencia de vida. Ante la noticia, se fundieron en un abrazo fraternal, y sus corazones latieron con tal fuerza que pudieron sentir el palpitar de su dolor. Sus lágrimas se volvieron un río de caudal embravecido, y la negación, junto con la rabia y la tristeza se hicieron presente en aquel brutal golpe de emociones encontradas.    

 

     Con el humor negro que la caracterizaba, entre risas y sollozos comentó: “Si me quedo tonta tendrás que refrescarme la memoria, y tendrás que hacerlo bien”. El silencio envolvió la habitación. No hubo palabras que les sirvieran de consuelo. Perder sus facultades, sus recuerdos y dejar de ser ella misma, le preocupaba más que perder la vida.   

 

      La inolvidable velada se volvió memorable. El alcohol no se encontraba entre sus bebidas favoritas, así que brindaron con café por la vida, los recuerdos, los sinsabores, los éxitos, y porqué no, por el reencuentro. Entre ellas, el corazón siempre tuvo la última palabra. Las amigas que en vida se convirtieron en hermanas, seguirían siendo las mejores confidentes, en la eternidad.

 

 

 

1ra. persona-presente. Un desafortunado comentario.

 

      Hoy estoy viviendo uno de los peores días de mi vida. El olor a incienso me marea. No siento ganas de llorar, creo que mis ojos se han secado. El sacerdote nos dirige un emotivo sermón, pero no encuentro consuelo en sus palabras. Se cumple un año del fallecimiento de mi madre, y con esta misa, estamos honramos su memoria.

 

     Mi corazón se encuentra devastado. Una de mis mejores amigas se está casando justo en este momento y he decidido no festejar con ella este importante evento.

 

     “Amiga, elegí para casarme por la iglesia el día del aniversario póstumo de tu mamá, así que, si haces alguna misa, por obvias razones no podré asistir”. Sus palabras siguen frescas en mi mente. Su frialdad e indiferencia aún me llenan de indignación.

 

      No soy persona de reclamos. Soy de las que se rompen en silencio. De las que recogen los trocitos de su corazón y lo reconstruyen a solas. Puedo disculparla, más no así el desafortunado comentario que fracturaba nuestra amistad. Aclararlo, es un riesgo que definitivamente no deseo correr. Temo que su explicación confirme el agravio que siento.

 

     La herida duele, pero no sangra. Eso es buena señal. Si la vida nos llega a poner nuevamente en el camino, espero poder saludarla de una manera cordial, sin sentir el mal sabor de boca que ahora no puedo evitar. Para sanar, debo dejar ir.

 

 

 

 

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lucia_argoytia
Author: lucia_argoytia

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    el presente no es decir hoy, sino que los verbos esten en ese tiempo. “hoy estoy viviendo”…Vivo… “Mi corazón se encuentra devastado”… estoy devastada

  2. Lucía Argoytia Guerra

    Muchas gracias Romi, me quedó más claro con tu explicación. Saludos.

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