Reto 15 tiempo verbal: Muebles y música

Tercera persona, pasado

A menudo Ana se preguntaba si alguna vez dejaría su vida de gitana, moviendo sus muebles y mudándose de una casa a otra o de un piso a otro.

Aquella tarde fría de invierno estos pensamientos la aturdían mientras veía frente a si un amasijo de platos que debía reacomodar, aquellas pequeñas piezas de porcelana eran el menor se sus problemas, el gigantesco sillón de la sala la veía amenazante y el refrigerador de la cocina parecía burlarse. ¿Cómo lograría ella llevar todos los muebles a tercer piso tan solo con la ayuda de su hermanita?

Ella veía a su padre suplicante pero este ya había tomado la decisión y era irrevocable. Poco podía esperar de su parte, el padre de Ana se había sometido a una operación de columna el año pasado y aún tenía prohibido hacer esfuerzos y por supuesto Ana nunca admitiría debilidad frente a su padre y terminaría la tarea aunque la vida se le fuera en ello.

Mientras preparaba todo para el traslado tocaron a la puerta. Cuando la abrió grande fue su sorpresa a al encontrarse con su mejor amiga Jessica que la miraba sonriente y le dijo con alegría “¡hoy me invitarás un tecito!”. Ana sonrió y le dio el típico abrazo de bienvenida, aquella muchacha de ojos dorados al sol y cabello claro tenía la costumbre de visitarla sin previo aviso, prácticamente era su casa y un miembro más de la familia.

Ana sonrió para si y le dijo a su amiga que tendría que venir en otro momento ya que estaban en pleno traslado; pero Jessica entró a la casa, se arremangó la camisa y dijo con una sonrisa “acabemos rápido que muero de hambre”, ambas rieron al unísono y se dispusieron a cargar los muebles con los que emprendieron una batalla inclemente para hacerlos pasar por la puerta.

Después de un par de horas ambas estaban rojas por el esfuerzo y Ana se preguntaba si otra persona la habría ayudado de la misma forma y si alguna vez podría pagar su gesto.

Esa chica de ojos cafes y sonrisa inocente compartió con ella el té y la cena de ese día y de muchos más.

Presente, primera persona

La música suena estridente, mi corazón late a mil por hora, la sala de la discoteca con su juego de luces me marea, todos bailan y la pista está llena casi a reventar. Mis amigas Jessica, Isela y yo caminamos al centro de la pista tomadas de la mano, esta el la ultima noche de nuestro viaje de promoción y haremos que valga.

La música suena aún más fuerte, Jess baila con una amiga del curso y yo bailo con Isela. Las tres reímos mientras probamos pasos que probablemente sean más ridículos que incitantes, pero se nos hace divertidísimo.

Por fin me siento a gusto con el vestido negro ceñido al cuerpo que compre con Ise y la musica parece mover mi cuerpo sin que medie mi voluntad. 

De repente siento una mano en mi hombro que al girar se desliza a mi mano. Mi corazón parece detenerse, los ojos de Erick se clavan en los mios y apenas logró leer su labios diciendo “baila conmigo”, mi cuerpo tiembla, mis brazos se tensan.

Él sujetando mi mano me lleva a un lado de la pista mientras mi otra mano se aferra a la de mi amiga quien me mira sin emoción y me suelta para bailar con el amigo que Erick había traído. La música nos envuelve y el parece acercarse cada vez más, miro a Ise una última vez pero ella no me mira mientras baila con aquel muchacho que aunque me pese es bastante guapo. Me resigno y trato de sacarle partido a la situación y divertirme pero estoy demasiado tensa es la primera vez que bailo con un chico, los ojos negros de Erick nublan mi mente, y en su rostro pálido a los reflejos de azules de la discoteca se dibuja una sonrisa coqueta y confiada. La música parece sincronizarse con mi corazón acelerado y sin que sepa cómo su mano llega a mi cintura, me hace girar con habilidad y puedo sentir su aliento en mi cuello, todo mi ser tiembla y busco los ojos de mi amiga.

Al fin lo encuentro, no se como pero 4 parejas se interponen entre nosotras. Su mirada me esquiva y parece triste, el muchacho frente a ella revisa su celular sin prestarle atención, ella tiembla y sale corriendo. Todo lo que puedo sentir es ira contra el chico que la dejó de lado sin remordimiento. Miro a Erick con decisión y le digo que debo ir por mi amiga, el sujeta mi mano para no dejarme ir pero me libero de su agarre sin contemplaciones y corro tras ella.

La encuentro sentada en una silla en una esquina de la disco, se rehúsa a hablarme mientras me quedo a su lado.

La noche terminó, nos invade un silencio sepulcral en la oscuridad de nuestra habitación. No hay explicaciones, ni disculpas. Esta noche que debía ser perfecta terminó en silencio y en el aire vuelan mil reproches que no encuentran voz. ¿Qué salió tan mal?

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Author: anamica.white

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    EN presente revisa los verbos, todo debe pasar al momento en el que lo escribes.

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