Reto 15 – Tiempo verbal – Experiencias agridulces

Anécdota 1: Traficante barato (Pasado y tercera persona)

La “mirada de cachorrito” en el rostro descarado de Luis, mientras intentaba convencer a su mejor amiga, fue inútil. Adriana estaba firme en su negativa y le repitió por enésima vez que no esconderían comida de Taco Bell en la gabardina de ella.

Notó que no sería capaz de convencerla y dejó de insistir con la condición de que era su turno de comprar la comida del cine, ya que él la trajo desde el trabajo hasta el centro comercial con tal de que no se perdiera el estreno de Fate Stay Night, esa película japonesa que esperaron por meses.

Una ceja levantada sumado a un reproche nació en el rostro de Adriana, mientras recordaba ese vergonzoso momento de hace unas horas. No fue malo que él llegó en taxi hasta la zona franca donde trabajaba, pero la mirada burlona de más de uno se hizo presente cuando Luis salió del vehículo, tomó su mochila y la cargó en uno de sus hombros, como si fuera un costal de papas. “Nadie te tiene midiendo poco más de metro y medio, hobbit”, soltó él, mientras Adriana le gritaba como madre regañona y juraba que se la iba a cobrar, al tiempo que luchaba por no reírse y aparentaba estar molesta con él.

La venganza fue fácil: él pagó las entradas cuando llegaron, ella decidía la comida: nada de Taco Bell, sabía lo mucho que a Luis le encantaba meter tacos al cine, así que esta vez no le dio gusto. “Nadie te tiene de traficante barato, Hagrid”, los ojos saltones del más grande ante su chiste sólo se opacaron por la carcajada aguda de Adriana. Así eran ellos: desde hace ocho años, se tiraban durísimo las bromas sin importar la intensidad.

Una vez que lograron entrar a la sala, con las palomitas más caras de la historia, algo llamó la atención de ambos. Intercambiaron miradas. Escucharon un “Gushhhhhhhhhhhhh” que sólo podía provenir de una lata recién abierta, y no cualquiera: ¡Era de cerveza! ¡La gente al lado de ellos logró meter cerveza!

“¿Y yo era el traficante barato verdad hobbit? Debí traer mi pilsen”, la mirada de diversión macabra de Luis, esa que ponía cuando su mente trazaba un plan, junto con la impresión mutua de tal descaro y la risa a mano tapada de Adriana, provocó que ninguno se diera cuenta de que la película había comenzado.

Anécdota 2:  La primera vez que pierdes… (Presente y primera persona)

Escucho el mensaje de audio con una decepción cortante y mi alma llena de tristeza. Gwen y yo somos amigas desde hace bastante tiempo, no sólo es mi profesora de baile, es ese tipo de persona que siempre te escucha, te saca una sonrisa y te abre los brazos sin importar la hora del día.

Pero eso está acabando con cada repetición de ese audio. Sus palabras me hieren mientras frases como “madura, eres demasiado infantil pidiendo disculpas” o “Si crees que eso hace que olvide que te niegas a hacer mi clase, te equivocas. Por favor no vuelvas nunca a cruzarte en mi camino, cuánta inmadurez”, quedan en mi memoria como un tatuaje en la piel. Mis lágrimas caen sin mi permiso, es como si cada vez, su voz corta más profundo todo recuerdo y sonrisa que guardo con cariño.

Siento rabia al darme cuenta de que, esa persona que tanto admiro ya no desea mi presencia. Todo porque no quiero continuar con su estilo de dar lecciones. Ahora entiendo que, para Gwen, eso significa algo parecido al fin de una amistad. Me duele creer y ver lo equivocada que está.

Decido borrar el audio y aunque tengo el corazón roto por la partida poco agraciada de ella, me prometo a mí misma, nunca dejarme ofender ni rebajar por parte de nadie. Me recuesto un rato y permito que mis ojos descansen mientras grabo en mi mente, la lección de que la verdadera amistad, no termina ni siquiera por algo tan simple como lo es un audio de celular.

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adri18bg
Author: adri18bg

Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    En el primero bien verbos, nos falta trabajo de corrección. En el segundo hay unos errores para mostrar el presente.

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