RETO 15- TIEMPO VERBAL: EL PASTEL

EL PASTEL

Felicitaciones mi hermano ¡Qué golpe de autoridad el que dio hoy! Le dijo Luis a Alberto por lo que había sucedido ese día.

        Faltaban cinco días para el cumpleaños de Rosa (la chica de la que Alberto estaba enamorado), pensó en sorprenderla llevándole un pastel a su casa, siempre necesitamos de amigos para que nos alienten y apoyen en nuestras aventuras, Otoniel se ofreció a cocinar el pastel y decorarlo, Luis prometió acompañarlo a entregar el famoso pastel.

 

             El veinte de noviembre había llegado, Alberto tenía que cruzar la ciudad para entregar el peculiar regalo de cumpleaños, por lo que pensó en pedir prestada la camioneta de su papá, con el pretexto que iba a ayudar a Otoniel a llevar su televisor para que lo repararan, sucedió todo lo contrario pues su papá se molestó diciéndole que su vehículo no era un taxi, y se negó a prestárselo. Después del revés, Alberto decidió irse en taxi.

          Pasó por la casa de Otoniel a recoger el Pastel, aún está caliente le dijo, le dio las gracias y tomó un taxi, con los nervios de punta empezó a plantearse muchos escenarios en su mente ¿Quizá no esté en su casa? ¿Y si me rechaza el pastel? ¿Si me invita a entrar a su casa?, pensando en ello y en lo que iba a decir, llegó al punto de reunión que habían convenido con Luis, se bajó del taxi, su amigo aún no había llegado, por lo que le llamó a su celular, él le contesto que en cinco minutos estaría allí.

            Las piernas le temblaban y aún no estaba frente a ella, de pronto escuchaba el silbido que anunciaba la llegada de su compañero de misión, ¿Ya estás listo? Le preguntó, la voz de Alberto se quebró al contestarle que sí, por lo que a Luis se le ocurrió la brillante idea de pedir a Dios por lo que iban a hacer “Ayuda a tu hijo en éste paso que decidió dar, en el nombre que es sobre todo nombre, te encomendamos a este rockero, ya tú sabes su nombre”   

               Estaban a cuatro cuadras de distancia de la casa de Rosa, hicieron el plan: Alberto tenía que llamarla cuando estuvieran por llegar, preguntándole si se encontraba en su casa, si decía que sí, le pedía que saliera a esperarlo a la puerta de su casa, le daba unas palabras para felicitarla, le daba un abrazo entregaba el pastel y se despedía, si ella lo invitaba a entrar tenía que actuar con naturalidad e invitarla a soplar la vela y a partir el pastel.

                        Alberto deseaba ir sólo, pero Luis le dijo que era mejor sentir el respaldo de su amigo, pues iban a ayudarse en las buenas, en las malas y en las peores, el plan empezó a ejecutarse, caminaron con dirección a casa de Rosa, se detuvieron para que realizara la llamada.

                   Rosa contestó que se encontraba en casa y que lo esperaría en la puerta, al llegar la saludaron, inmediatamente los invitó a pasar a la sala, todo iba viento en popa, Alberto reconoció al fondo de la casa la voz de los amigos de ella, por lo que se apresuró a continuar con el plan. Le dijo que la quería bastante, que deseaba que Dios concediera los deseos de su corazón y le decía feliz cumpleaños, ella lo abrazó fuerte y no lo soltó por unos minutos, se separaron, lo que correspondía según el plan era que soplara la velita y partir el pastel, justo en el momento en que se lo iba a proponer ella tomó el pastel agradeciéndole el detalle pero explicándole que tenía que ir a realizar una tarea de Seminario y sus amigos la estaban esperando, Alberto se quedó paralizado sin decir nada, Luis  movió la cabeza indicándole que debían irse, por lo que sorprendidos por el cambio tan repentino se despidieron sin poder concluir el plan.

       Caminaron hacia la parada de bus, comentando lo que había sucedido, Luis le dijo que la comprendiera quizá estaba muy ocupada, pero que tuviera ánimo, si todo iba bien en diciembre iba a tener novia, el bus en que Alberto se tenía que regresar estaba por llegar, por lo que se despidieron estrechando las manos y Luis expresando la frase ¡Que golpe de autoridad!

           

 

PARA ESO SON LOS AMIGOS

                    Tocan la puerta de mi casa, salgo a abrir, es mi amigo Wilber, extrañado lo invito a entrar, estando en la sala le digo que ha pasado mucho tiempo sin vernos, le pregunto por qué razón no ha contestado mis llamadas y mensajes, él me responde que ha estado muy ocupado por su trabajo, me pregunta cómo voy en la universidad, respondo que voy bien, estoy a punto de que inicien los exámenes finales. Tengo que contarte algo, me expresa, espero que no cambie en nada nuestra amistad, ya me asustaste le dije, no hay problema contame, asintió y con temor me dijo: Marleny fue mi novia. Me quedo helado asimilando lo que me acaba de decir, y pensar que todo empezó por esta conversación de hace meses:

  Te noto un poco triste ¿Qué te pasó? Me pregunta Wilber, le digo, por ser mí amigo y por la confianza que te tengo te lo voy a contar:

           Me gusta una chava que se llama Marleny, he intentado acercarme a ella, lo he logrado pero me toma sólo como un amigo, además creo que hay alguien más que la está enamorando y al parecer ella le está correspondiendo.

               Me golpea dos veces el hombro con su mano, no te preocupes no hay nada que no se pueda resolver, “para eso están los amigos”, dame su número y decime como aparece en Facebook, voy a hablar con ella, es más le voy a decir todo lo bueno que sos, y vas a ver que dentro de poco se va a estar muriendo de amor por vos. Inocentemente le doy los datos a Wilber, un poco reconfortado al sentir el apoyo de mi amigo.

      Pasan los días, estoy expectante por lo que puede estar pasando, sólo veo que efectivamente Wilber ya es amigo de Marleny en Facebook, ya me está apoyando digo dentro de mí, le escribo en Messenger para saber cómo va mi asunto, él me responde que todo va bien pero que tenga paciencia.

                Ya son dos meses desde la última vez que hable con él, me preocupo, ya no me contesta las llamadas al celular ni los mensajes de Messenger, aunado a ello Marleny tampoco me responde ni por señales de humo.

                         Volviendo a la conversación en mi sala, Wilber me dice: Intenté ayudarte, gané su confianza, le pregunté de vos, ella me dijo que vos no habías aprovechado tu oportunidad, quedamos de salir un día, las cosas se dieron bien y ella me gustó, yo la besé y nos hicimos novios, la relación no duro mucho tiempo. Alberto quiero pedirte perdón, me dice, espero que me veas todavía como un amigo.

                  Hay varias sensaciones dentro de mí, me quedo perplejo con la confesión que me acaba de hacer, me duele la traición de los dos, tengo una rabia conmigo mismo por confiar ciegamente en la personas, finalmente le respondo que no soy alguien vengativo, ni mucho menos rencoroso, sólo deseo continuar con mi vida, pero prefiero alejarme de la gente tóxica que a mis espaldas me apuñala.

                            Se despide de mí, cierro la puerta con fuerza, al entrar en mi dormitorio quiero gritar de cólera, lloro y me recrimino lo ingenuo que fui, mi problema es creer que todas las personas son buenas, siento mi corazón hecho pedazos, pero al mismo tiempo cobro valor y me prometo superarme, salir adelante y demostrar de una vez por todas lo que en realidad soy.

jamdeleon517
Author: jamdeleon517

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Revisa los tiempos verbales en el segundo. Debe estar narrado en presente.

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