RETO #15 TIEMPO VERBAL – EL MEJOR MOTOCROSISTA Y LA MEJOR ACTRIZ

TIEMPO PASADO – TERCERA PERSONA

Elíz competía contra los 30 minutos que le llevaban ventaja camino al motocross. Pasión de Mario, su amigo de toda la vida universitaria. Era la primera vez que asistía a este tipo de eventos. Al llegar los motocrosistas ya se encontraban en el lugar de partida. Ella lo buscaba con la mirada, desesperada y emocionada. De pronto al verlo montado en una moto roja, con un número 195 reemplazando el foco la hizo saltar de emoción, levantaba los brazos entre la multitud para que la viera. 

3…2…1… ya! la voz ronca de un hombre en el parlante anunciaba el empiezo del concurso. Los motores acelerados retumbaban desde las faldas del cerro. Elíz sentía la adrenalina inyectarse cada vez que Mario se elevaba en el aire, maniobraba en cada curva cerrada como un leopardo persiguiendo su presa. Pasaba uno por uno a los competidores. En la penúltima ronda él se encontraba en el tercer lugar. Para Elíz era mágico aquel momento, jamás había visto el nivel de amor y pasión que su amigo sentía por este deporte. Ya no le importaba si las personas alrededor le tildaban de loca, ella gritaba a todo pulmón animándole. La felicidad tan pura y sincera en la que se sumergía por ver a alguien sobresalir tan bien en algo, jamás la había sentido. 

Iban por la ultima ronda y Mario se colocaba en el segundo lugar, ella corría al final abriéndose paso entre los espectadores. Su amigo estaba bañado en sudor, lleno de tierra, pero con una sonrisa enorme. Se abrazaron y le felicitó como nunca. Grabaron en una foto ese momento y al final él le dijo que no le importaba el lugar en que haya quedado, la verdadera alegría era que lo haya visto hacer lo que más amaba. 

TIEMPO PRESENTE – PRIMERA PERSONA

La rabia y el coraje se apodera de mí. Verla riéndose ahora con otras compañeras de salón hace que una daga atraviese mi alma. Mi mejor amiga de cinco años, ahora no está cuando más la necesito. Salgo del salón inundaba de cólera con lágrimas a punto de abandonar mis párpados. Llego a casa. Los recuerdos de promesas infinitas, de risas escandalosas, de noches en vela hablando de la vida injusta y amores prohibidos, inundan mi mente. Tomo el teléfono y marco el número de su casa. Contesta. Le pido explicaciones de su indiferencia, le digo que la necesito y cuelga. De un manotazo aviento el florero cerca de mí, el sonido del cristal en cientos de pedazos queda suspendido en el aire y el color rojo de mi corazón va pasando a negro. Las amistad verdadera no existe, sólo existen personas con interés común esperando el beneficio. Subo a mi cama, echo a llorar maldiciendo el día en que la conocí. Este sentimiento no se lo deseo a nadie, es como un golpe frío en el estómago. Me levanto. Tomo un lapicero y una hoja. Escribo matando este vínculo de años.

0

Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Bien los tiempos verbales. Sigamos apuntando a la corrección.

Deja una respuesta

ocho + 16 =