Reto 15: Risas y un momento de duelo.

Risas ilimitadas.

José salió una tarde a comer con Noemí, era una tradición de ellos salir una vez a la semana a charlar, disfrutaban de su compañía desde aquella tarde en que el tiempo se les pasó volando.  Fueron a un establecimiento nuevo, pidieron mesa para dos y tomaron asiento, trajeron las entradas y charlaban del trabajo, la escuela y cosas personales mientras comían cuando de repente da inicio una sesión de risas, carcajeaban tanto que los comensales de otras mesas los miraron extrañados, las risas se escuchaban al redor a pesar de la música, sin darse cuenta se convirtieron en el centro de atención en ese momento y al notarlo solo provocó más risas entre ellos, él sudaba por la risa y a ella le hacía falta el aliento. José tomó su bebida en ese momento y no pudo contenerse de reír,  acto seguido expulsó la bebida en la mesa, la pena del momento invadió su rostro, ella quedo seria mirándolo y ambos llamarón al mesero para pedir la cuenta y marcharse de inmediato, salieron muy apenados, el color de sus rostros cambio, sus orejas se calentaron y salieron con la cabeza hacia abajo casi corriendo,  pero  en cuanto se encontraron fuera del establecimiento, se miraron a los ojos y nuevamente rompieron en risas, hablaron de la cara que pusieron los demás cuando vieron que José expulsaba por la boca su bebida. Fue un momento  de pena para ambos, José se disculpó con ella por ese momento tan bochornoso pero ella repuso que no había problema, habían pasado un momento muy divertido juntos y ya sabe que cuando él tomara alguna bebida, no debía provocarle reír.  Planearon mas citas en el futuro y todas ellos fueron mejores cada vez.

Inseguridad.

Miguel regreso después de cuatro años al vecindario. Mi novia y yo tuvimos cercanía con él a través de un apostolado. No había un pasado que nos una a miguel y a mí pero me he regido por un pensamiento “confía en las personas hasta que tengas una señal para no hacerlo” le brinde confianza y cercanía. Me agradaba su vasto conocimiento en cuestión de fe y su pensamiento,  en algunas reuniones filosofábamos acerca de la estructura de algunos corrientes de pensamientos y otras veces puntos de fe.  Ah pesar que charlamos por mucho tiempo solo en una  ocasión hablamos en confianza sobre quienes somos realmente, es decir hablar de cada quien y presentarnos como somos. En ese momento me dijo “Tú y tu novia son mis mejores amigos” pero su definición de amistad y la mía era muy diferente. Miguel tuvo más cercanía con mi novia tal vez por su carácter que era muy distinto a mío, pero no tanto conmigo. Eso  no me incomodo al principio pero con el paso del tiempo note algo extraño, se había hecho más cercano a ella y mi mente me jugo una treta imaginado muchos escenarios y pensaba “será que… no, no, no, debo estar mal.” Intentaba no pensarlo sin embargo me hizo daño el concebir alguno de ellos. Hable con mi novia pues teníamos mucha confianza y me dijo  “entre él y yo solo hay amistad” no dudaba de  mi novia pero si de las intenciones de Miguel. Se hacía extraño que tuviera más de un año en el vecindario y no tenga  a alguien a quien pueda llamar amigo aparte de mi novia. No lo conocía muy bien y aunque lo admiraba mucho una parta de mí lo comenzó a ver diferente. Me sentía mal por los pensamientos que tenía y me decía a mí mismo  “¿Qué te pasa José? Tú no eras así, ¿Qué ha sucedido contigo? Ten calma y confía”.  Quería hablar con él pero mi novia me decía que no lo haga, miguel no tenía amigos pues estos cuatro años  que estuvo ausente él tenía una vida que había dejado atrás al regresar al vecindario. Su respuesta me causo duda e inseguridad. Ahora mi novia quien antes fue mi mejor amiga estaba intercediendo por Miguel. Trataba de asimilar los hechos y tranquilizar mi mente y sentimientos pues aquel argumento sonaba convincente. Los rumores en el vecindario no faltaron, incluso a mi familia la cuestionaron sobre mi relación. Ya no podía con las voces en todas partes y  mi inseguridad solo propició que aquello que temía sucediera, el final de mi relación había llegado, charlamos sobre  las razones por las que terminábamos pero no fue por miguel que esto concluía.  Siempre hubo una diferencia que arrastramos a través de los años. Una avalancha de emociones surgió y decidimos seguir hablando como amigos. Hoy Miguel y ella se continúan frecuentando, yo casi no hablo con ella, sus respuestas son muy sencillas o no responde, la magia que antes nos envolvía se había esfumado. Reviví los sentimientos la realizar el escrito. Pero no puedo culpar a ninguno, con ella pase momentos inolvidables de mi vida, vivimos nuestro momento y en el siguiente capítulo ya no estaremos juntos y Miguel es un sujeto con muchas cualidades y gran intelecto, es brillante con la palabras y un poeta en cuanto a versos. No le guardo rencor a ninguno y desconozco lo que suceda mañana ¡El hoy es el importante!

José Can

Jesus Can
Author: Jesus Can

José

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