Reto 15: “Recuerdo de amor / Cumpleaños amargo”

Pasado

Ciudad Mante: “La ciudad más dulce del Planeta” se había vuelto más amarga que el jugo de limón. Dolía en las mejillas que se contraían, en los ojos que continuamente se apretaban, molestaba en las papilas gustativas, no dejaba respirar del todo… Había comenzado horas atrás, no habían dado siquiera las cinco de la mañana cuando el sonido del teléfono inundó la habitación en penumbras, una llamada a esas horas no podía ser más que malas noticias. Delante de la caja, recordó con amargura el día anterior, cuando sus tías le dijeron “despídete de tu abuelo” y ella no quiso entrar al hospital porque en su corazón había la esperanza de que una vez más volvería triunfante a casa. Junto al féretro lujoso tenía extendida una mano temblorosa sobre el cristal, miraba con tristeza, tenía un nudo en la garganta que le impedía respirar, hablar, incluso probar agua o comida, había mucha gente ahí y montones de flores que aromatizaban el cuarto funerario y que trataban de disfrazar la peste de algunos hipócritas. Estaba enfadada porque quería ver a su abuelo, no con el maquillaje post mortem, sino como antaño en la vida diaria. Quería jugar una vez más bajo su cuidado o acariciarle el cabello suave y canoso o jalarle las verrugas por diversión mientras él sonreía con paciencia. ¡Qué dichosos habían sido aquéllos tiempos! Tenía dieciocho años, no podía entender por qué una enfermedad del riñón le quitaba a su mejor regalo. Suspiró, qué importaba lo que quedaba, si no había una sola cosa material que recompensara el hueco que dejaba la despedida del mejor cómplice de travesuras de su infancia. Una mano en su hombro la sacó de sus pensamientos y al girar el cuerpo se encontró con la calidez de un abrazo; con los chinos oscuros sobre los hombros de un ser magnífico que usaba gafas y era diariamente más que ser humano, un gigantesco oído. El enfado, la añoranza y el nudo en la garganta comenzaron a desvanecerse y una voz con ternura susurraba que todo iba a estar bien. Después de horas de mantenerse en silencio, de cansancio constante de repetir los recuerdos para atarlos a su memoria y no perderlos jamás, los sentimientos se manifestaron en llanto tras recibir el consuelo de un ángel y al escuchar a los padres de su amiga acompañados de una guitarra que musicalizaban oraciones para su segundo padre, por su eterno descanso.

 

 

Presente

Es el día de mi cumpleaños, es un día gris, callado y helado. Algunos de mis familiares están en la sala, mi madre les ofrece chocolate caliente, ellos aceptan encantados para mitigar el frío. En la puerta principal escucho una voz conocida, mi mejor amiga que estuvo más de un año en Estados Unidos entra con un oso de peluche gigante. Salto de la silla con una sonrisa de oreja a oreja porque la eché de menos y porque amo el oso gigante. Mi familia pasa a segundo plano. Empiezo a contarle sobre el chico que me gusta, ella me hace una mirada pícara, yo me apresuro a negar con la cabeza y mis palabras salen disparadas “¡Ni siquiera nos hemos besado!”. Ambas estallamos en carcajadas.

La puerta principal se abre, entran más amigos que ocultan al chico que me gusta. Lo distingo, él lleva un moño de regalo en la muñeca derecha, me ruborizo y todos se ríen de mí.Mientras estamos cenando en “la mesa de los jóvenes” jugamos “Uno”, le hecho ojos de pistola a cualquiera que me saque el comodín y me haga obtener cartas. Mi amiga se levanta al baño, el chico que me gusta recibe una llamada y sale a contestar al patio. Me levanto y me dirijo a la cocina para servirme chocolate, saco el cucharón de la olla, pero escucho voces en susurros y lo vuelvo a poner en su lugar. Con cautela abro la puerta de la habitación contigua. Mis ojos no dan crédito, encuentro a mi mejor amiga besando al chico que me gusta y a él tocándola debajo de su blusa. No puedo soportarlo, azoto la puerta al cerrarla, corro a mi habitación, nadie comprende mi actitud. Mi madre va tras de mí, lloriqueo porque no quiero salir, ella me pregunta qué me pasa, empiezo a contarle sobre la traición de mi ahora ex amiga. Mamá me consuela y me dice que encontraré a un hombre mejor. Contra mi voluntad salgo de la habitación con los ojos llorosos y observo que los que rompieron mi corazón se han ido de la fiesta. Mi gesto se vuelve sombrío… ahora vivo un amargo cumpleaños…

Katia Mava

 

katimav
Author: katimav

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Los verbos bien. En el primero el inicio sobra…luego genial, logras atrapar al lector llevarlo allí.

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