RETO 15: Juegos en la lluvia y lazos rotos

Texto en pasado y tercera persona:

Era una noche espléndida. La lluvia caía estrepitosamente sobre el techo de calamina, “creando una gran percusión”, pensó Ruth. Ella y su mejor amiga Fanny contemplaron el “río”, formado por el aguacero, con sentimientos totalmente diferentes. Ruth se encontraba en un estado de éxtasis por la belleza del panorama ante sus ojos, pero Fanny estaba apunto de soltar blasfemias hacia el cielo.

– Maldición – grunó – ¿y ahora cómo rayos volveré a casa?

Un trueno sacó a ambas del ensimismamiento y la indecisión. Ruth sabía que su invitada tenía que regresar a su hogar, así que se dispuso a acompañarla hasta el paradero, pero esta se negó.

– ¿Es por el río, verdad? – adivinó Ruth con un bufido, quien ya lo veía venir. Su amiga era muy pulcra.

– Mis zapatillas son nuevas – se justificó Fanny – no pienso ensuciarlas.

Entonces Ruth, a quien no le importaba ni mojarse los calzones, se ofreció a cargarla hasta llegar hacia el otro lado de la vereda. Fanny era una adolescente delgada, así que no hubieron inconvenientes, se subió fácilmente en la espalda de su compañera y cual damisela en apuros se dejó llevar hacia su destino. 

Ruth avanzó cuidadosamente, sumergiendo sus sandalias en la calle inundada. El agua estaba fría y corría con libertad sobre sus pies. A propósito, con el puro afán de divertirse o con la más grande maldad de sus corazón, empezó a tambalearse.

– RUTH, NO – exclamó Fanny -. NI SE TE OCURRA.

Pero Ruth continuó tambaleándose, disfrutando de los reclamos de su amiga pero sin intenciones de dejarse caer realmente.

– ¡RUTH, RUTH! ¡RUUUUUUUUUUUUUTH! – gritaba Fanny, tanto asustada como divertida.

De repente, un rayo inmenso pareció cortar el cielo y por un pequeño instante pareció ser de día de nuevo. La bóveda celeste se volvió a teñir de azul oscuro un segundo después, pero acompañado de un sonido ensordecedor que hizo asustar a Ruth, haciéndola tropezar y caer. Ambas entonces se mojaron, efectivamente, hasta los calzones. Ante la fatalidad del momento, partieron a reír inmediatamente. Ya no tenía sentido para Fanny seguir tratando de cuidar sus zapatillas pues ya se habían echado a perder así que, en venganza, le dio una palmada al río salpicando así las vestiduras de su compañera.

– ¡Fanny! ¡ME LAS PAGARÁAAAAAAAAAAS! – soltó Ruth.

Ambas echaron a correr por la pista, jugando entre el barro, el “río” e ignorando los truenos. Mucho antes de lo esperado, sus estómagos estaban adoloridos de tanto reír, sus gargantas de tanto gritar y sus cuerpos, esperando el carro que llevaría a Fanny a su casa.

– Mi madre me va a asesinar – dijo Fanny entre risas. Su rostro estaba perlado de suciedad.

– Por dos – respondió Ruth, quien tenía barro en las mejillas.

Y, efectivamente, cuando llegaron a casa, las castigaron.

 

Texto en presente y primera persona:

Apreto los puños y trato de contener las ganas de gritarle. Miro su rostro, la expresión de una mujer convencida se hace presente.

– Pero el no te quiere, Tif, no seas…- intento encontrar la palabra correcta pero solo una me llega a la cabeza:- estúpida.

Mi amiga deja de mirarme y enfoca su vista en el horizonte.

– Tú no lo entenderías – replica, con una seguridad que me exaspera -, yo lo amo, lo necesito en mi vida.

– ¿Por qué eliges amar a alguien que no te ama? ¿Por qué DIABLOS le obedeces? El amor no es así, alguien que te ama no te prohibiría tener amigos.

– No me prohibió tener amigos – insiste -, solo… No le agradas, Ruth. El problema eres tú, porque eres tan…

– ¿Sincera? ¿por decirles la verdad? ¿Que no te ama y solo te manipula a su antojo? ¿En serio, Tif? – le reprocho.

Caigo en cuenta de que mi cara se ha puesto caliente de la ira. Un pensamiento rápido viene a mi cabeza al ver que Tif empieza a sollozar: No me merezco esto.

– Ruth, ¡perdón, pero yo…! – me llora Tif.

Le coloco una mano sobre el hombro,

– Ya, no te preocupes, ve con él, hazle caso a tu noviecito – respondo, con sequedad.

– No, no quiero eso. Yo… – se limpia las lágrimas – creo que podemos ser amigas en secreto, él no tiene que enterarse – suplica.

– Eso no es amistad. Tú has elegido a tu novio tóxico en lugar de tu amiga de toda la vida. Tú has provocado esto. Si vas a cortar con nuestra amistad por un imbécil, hazlo bien – quito la mano de su hombro -. Adiós.

Tif se envuelve la cara con las manos y rompe nuevamente a llorar, pero no me persigue cuando me alejo. Una cierta tristeza mezclada con alivio se acentúan en mi corazón con cada paso. 

Antes de darme cuenta, pasa un año y continúo creyendo que tomé la decisión correcta. No he vuelto a saber de Tif desde ese entonces.

Yo no me merecía eso.

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emotional.ruth
Author: emotional.ruth

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