Reto 15: Entre el Café vienés y el robo de propiedad intelectual

KEBAB VS CAFÉ VIENÉS

Final de verano. Vienna. Ayleen y Karen decidieron junto con el resto de sus amigas, ir a pasar el cumpleaños de ambas, en una ciudad maravillosa; entre vals, tortas de chocolate e historias románticas como aquella de la princesa Sissi. (Obviamente el dibujo animado no la verdadera) Por coincidencia de la vida, ambas cumplían años en el mismo mes con un día de diferencia. Pasaron horas maquillándose y buscando el mejor atuendo para ir a celebrar. Todas las chicas al final salieron del hotel con atuendos elegantes y tacos de doce centímentros que parecían modelos de pasarela. Por internet había leído acerca de un restaurante muy elegante con decoraciones que recordaban aquellas de un palacio. Así que por ello necesitaban vestirse para la ocasión.

Sin embargo, el tardar demasiado en arreglarse, les costó muy caro, pues cuando llegaron al restaurante el mismo no consentía el ingreso de nuevos clientes, ya que todo era válido hasta una cierta hora, y ya el reloj marcaba las diez de la noche. Muy desilucionadas se aventuraron por las calles de Viena. Empezó a llover a cántaros. Casi no podían caminar ya que el centro estaba pavimentado con adoquines, los cuales de tanto en tanto las hacían tambalear mientras exclamaban entre risas “Antes muerta que sencilla”. Para rematar, todos los restaurantes de la zona estaban cerrados, así que, empapadas, hambrientas, con dolores en los pies por los tacones altos, estornudando y con frío, lo único que encontraron fue un restaurant de kebab turco, con hombres mal vestidos, sucios, que espetaban palabras incomprensibles en idioma árabe, la atmósfera era densa con fuertes luces de neón por doquier, taburetes coloridos de madera, mesas sin mantel, todo un ambiente informal, que de elegante no tenía nada. Pero hambre es hambre y practicamente devoraron lo que el menú ofrecía entre risas y gran algarabía.

Para el postre, tenían planeado ir a un típico café vienés y comer una torta sacher, pero no leyeron que los mismos sólo están abiertos hasta un determinado horario, jamás a la media noche, por ende, les tocó entrar en el primer McDonalds abierto que encontraron y apagar las velitas de cumpleaños con un normal cheescake. Nada salió como planeado, no hubieron lugares elegantes y sofisticados, pero sí verdadera amistad, muchísimas risas, aventuras y por sobretodo una anécdota para recordar y contar a sus futuros nietos.

 

Mis derechos de autor

Llegó el gran día, finalmente después de varios meses tratando de conectar con uno de los organizadores de un festival de cine muy importante, nos concedió una entrevista. La adrenalina me corre por las venas, pienso a la maravillosa oportunidad que podría desarrollarse en futuro. Con grandes esperanzas, parqueo el auto en las cercanías de la cafetería donde se ha concertado la entrevista.

En las afueras veo a quien sería el director del cortometraje y una amiga que me está ayudando con la guión, ya que transformar un cuento en guion de película es un proceso muy complejo. Los saludo. Ellos me dicen que el manager del festival había tenido un percance motivo por el cual llegó en antícipo, se olvidaron de avisarme pero que no me preocupe que todo salió bien. Estaban con muy contentos y me extendieron una carpeta con algunos documentos. Cuando reviso los mismos noto que en la parte de autor del filme, aparece el nombre de ella no el mío. Respiro profundo. Pienso que quizás ha sido un error. Pregunto amablemente ¿por qué yo no resulto en los documentos como autora si la idea fue mía? Ella me sonríe descaradamente y me dice es que no había espacio para el autor original sino para quien había escrito el guion. La observo muy enojada y por momentos me dan ganas de lanzarle los documentos en la cara. Desisto. No puedo ser tan infantil. Respiro profundo de nuevo, tratando inutilmente que mi rostro no me delate. Respondo con gran sarcasmo que editor y autor son dos cosas diferentes, que es mi derecho que me sea reconocido la autoría de mi trabajo.  Me despido inmediatamente ya que no puedo contener la rabia que la situación me ha producido. Me siento vacía, cómo si me hubiesen robado una parte de mí. Camino muy rápido hacia al auto, planeando mis próximos pasos. Porque esto no se va a quedar así.

 

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Author: karennia2

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    El segundo texto debía ser en tiempo presente.

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