Reto 15: Emociones de la juventud

PASADO, TERCERA PERSONA: Amistad incondicional

El día que su amiga no se presentó a clases, Karen se preocupó. Ella suponía que no se había ido de pinta con algún chico, porque de ser así, ella lo hubiera sabido de su boca. Esa misma tarde, Karen la visitó. Vivían muy cerca la una de la otra, aun así, ella llevaba un paraguas, porque el cielo estaba nublado y quizás podría llover.

Llegó y toco el timbre de la casa, un pequeño cachorro le ladro frenéticamente, parecía que el pequeño se quedaría ronco. El hermano de Xiomara, salió a abrirle la puerta, y le pudo decir que su amiga, se había sentido mal por la mañana, por un dolor de estómago y que seguía recostada en su cama, pero, de todos modos, le dijo a Karen que podía pasar a su habitación.

Ella abrió la puerta con cuidado de no hacer ruido. La habitación tenía olor a incienso. Se había sentado en la cama, cuando el cuerpo de su amiga se movió un poco, significaba que estaba despierta. El aroma a lavanda se desprendió de las sábanas. “Me inscribí a ese tonto concurso de ortografía, por cierto, reprobaste matemáticas”. Le dijo Karen en tono de broma. Salió de entre las cobijas una chica con el cabello chino revuelto; se le quedo mirando, con el sueño todavía en la cara o tal vez, se estaba preguntando, si de verdad había reprobado alguna materia. Soltó un suspiro de resignación, hasta que ella le dijo, entre risas, que solo estaba bromeando. El sueño de la cara de Xiomara desapareció, y un cojín de los de color rosa, fue arrojado sobre Karen, se vieron por un minuto. Tuvieron una batalla de almohadas que terminó con un dolor de panza, de tanto que rieron.

Xiomara animó a Karen, a no desistir durante las tres etapas que duro el concurso de ortografía, sin su apoyo, ella hubiera tirado la toalla al primer momento de duda.

 

PRESENTE, PRIMERA PERSONA: Celos adolescentes

Siento una punzada en el corazón. Tengo en mis manos las pruebas de su traición. Me niego a creerlo, pero mi cerebro me obliga a ver la realidad. El ruido que hace el ventilador del techo, parece que se ha intensificado, solo escucho murmullos. Observo a Xio, su rostro esta consternado tanto como el mío. Salgo del aula, no puedo con la presión de las miradas. Doblo en la esquina del edificio para ir a la biblioteca y tropiezo con ella. Me ve con los ojos como platos. Los míos están tratando de contener las lágrimas. Agacha la mirada; sabe que ahora, yo sé la verdad.

Rompo el nudo que hay en mi garganta. “¿Por qué inventaste ese rumor? Yo jamás me interpondría en una relación.” Mi parte racional aun intenta dialogar conmigo, pero callo su voz de inmediato. Lo que siento en este momento es más fuerte que yo. Sus ojos están crispados, tartamudea y se suena la nariz. “Lo siento, me sentí celosa. Sabía que, si inventaba un algo, Carlos se alejaría de ti. No creí que el chisme llegaría tan lejos.”

Celos. Son los causantes de tu deslealtad. Las palabras que salen de su boca, aún están siendo procesadas por mi cerebro. Me quedo como una estatua, no tengo una respuesta a eso. Veo que se cubre el rostro con las manos, supongo que una parte de ella, se siente mal. Agarro valor y me doy la vuelta para volver al salón de clases. Me dice lo siento, una vez más, pero no me detengo. Me siento herida.

Mis emociones son un caos, no puedo concentrarme. No sé si volveremos a ser amigas. De lo que estoy segura, es de que ya no existirá la confianza que solíamos tener.

 

Karen Salas

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Author: kayuri.books

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    revisa los verbos. Uno a uno. Conexión muy bien.

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