RETO 14 (Lo Bueno, Lo Malo y Lo Que Espero)

LO MEJOR:

Ahí va otra vez, siempre que se sube a mi carro es la misma historia. Me dice “buenos días” y después me da la misma indicación de ir a donde indique la aplicación. No es ninguna queja, después de todo, es bueno tener trabajo con todo lo que está pasando, en especial porque la gente ya no sale y solo tengo tres o cuatro viajes al día, pero desde hace algunos domingos he notado que este chico va sin falta a una casa al otro lado de la ciudad. Es fácil recordarlo, no solo porque parece extranjero, también por lo ya mencionado, pocos viajes significan pocos rostros y es más fácil recordarlos. Pero este me llama la atención, pareciera ir expectante, con una especie de brillo mezclado con un toque de serenidad. El brillo puedo apostar que se debe a una chica, después de todo, siempre va a una casa y por mera curiosidad he mirado por el retrovisor al irme y alcanzo a distinguir la silueta de una chica.

No me sorprendería que se tratara de su novia pues también me ha tocado recogerlo en las noches del mismo día y la despedida siempre involucra algún gesto dulce y cariñoso. La rutina parece la misma para él, pero esta vez su rostro es distinto, pareciera satisfecho del día, como si nada pudiera arruinar su día, como si pausara para absorber la tranquilidad etérea que le rodea. Es todo un espectáculo emociones silenciosas que pintan una idea sencilla: Esto es lo mejor de su semana.

 

LO PEOR:

Cuan tercos pueden ser los humanos, que defienden su postura a capa y espada aún y cuando sea errónea. Tal fue el caso de Carlos, un joven de corazón noble con intenciones similares, pero acciones poco afines, de hecho, hace algún tiempo que una carga le pesa en el interior y ha estado más irritable de lo normal. Verás, él batalla con lo mismo que todos enfrentamos en el silencio, pelea consigo mismo pues se ha percatado que es su peor enemigo. Por fin a podido ver que son sus acciones las que lo truncan o elevan, siendo lo primero lo más frecuente.

Por desgracia, hoy no ha sido distinto pues una vez más ha sido presa de la inútil pereza que le canta al oído como si se tratara de una bella tonada para dormir sin percatarse que es su propia marcha fúnebre. Lo que es peor, ha derivado todo en una discusión con lo mejor de estos días. Por terquedad suya, ha sido impertinente e incluso despiadado en su actitud con aquella persona que ha visto lo mejor en él, que le ha amado y animado en todo momento. El problema no ha terminado ahí, pues decidió irse, dejando olvidados los esfuerzos por reconciliarse de su amada y abandonando todo consuelo que la paz pudiera traer. Todo esto ha sucedido mientras su corazón le acusaba por su falta grave y su poco coraje al no admitir cuan errado estaba pues prefirió tener en alto la bandera de su argullo antes que levantar en el hasta una tela blanca que le permitiera sanar.

Esto grita tragedia por todos lados, pero el amor siempre triunfa al final. Así es, el amor es lo que siempre ha sido capaz de enternecer a toda criatura y domar cualquier bestia. El amor es lo que permitió que nuestro noble joven de actos reprobables pudiera acercarse una vez para pedir por esa mano extendida para tomarla y llegar así al corazón de la doncella.

ESTO ESPERO:

Es tarde ya y la persona promedio está dormido a esta hora, probablemente soñando escenas surreales. No puedo evitar sentir durante este tiempo que las cosas van tan rápido como van lento. Lo sé, suena más contradictorio que poético, pero me he dado cuenta de que es más una cuestión de encontrar la belleza escondida entre líneas que generan confusión. Quisiera, como todos en el mundo, tener el conocimiento y la certeza de lo que me espera y no puedo evitar vagar dentro de mis ideas imaginando en lo que sucederá en el futuro cercano. Estoy seguro de que tú también lo haces, pintar cuadros de ideales y sueños que nos gustaría concretar para disfrutarlos en el aquí y el ahora.

Pero (porque siempre debe haber uno) me doy cuenta de que la vida debe tomarse como viene, un día a la vez, un segundo a la vez, un paso a la vez, un momento a la vez. Espero hacerlo así la siguiente semana, tomar un día a la vez, pues he aprendido lo que me dijeron en más de una ocasión: “Basta cada día su propio afán”, y este es el mío. Eso sí, espero llegar a la siguiente semana viendo de frente, avanzando paso a paso detenerme. Si llego a la siguiente semana prometo disfrutarla y tomarla de frente, esperando así avanzar, crecer y llegar a donde mis ojos me muestran en sueños e ideales que para esta hora debería estar teniendo.

 

Experimentando con el sonido de mi voz, Carlos.

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carlozmoran
Author: carlozmoran

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