RETO 13: UN VIERNES SANTO INOLVIDABLE

Todos gritan ¡Es el techo!, a obstruido la salida. De manera rápida  se llena el ambiente con nubes de polvo. Todos despavoridos empiezan a correr buscando  alguna salida. Algunos nos dirigimos con miedo al confesatorio. Aterrorizados, y cubiertos de polvo empezamos a sentir ahogamiento, pensando por un instante que es el fin. Trato de entender como inicio esto y recuerdo que habíamos llegado junto a mis amigos a la iglesia Cristo Rey que sería nuestra tercera visita, allí decidí por primera vez separarme del grupo quedándome cerca a la puerta principal. Recuerdo que Yani regreso donde estaba y, me pidió ir cerca al Santísimo. Me rehuse, arrodillándome en la banqueta y, poniendo la mirada fija al frente. Ella volvió a insistir repitiendo la misma orden dos veces. Me levanté con disgusto y la seguí. En ese preciso instante al dar unos pasos sonó un estallido similar al sonido del golpe de unas bancas.

¡Dios santo! –exclamo. Fue en  el mismo lugar donde no quería moverme. Mi corazón se acelera, observo el estruendo con ojos llorosos ya no se podía deslumbrar con claridad y, con el poco aire que me queda empiezo a llamar a mis amigos que habían desaparecido en medio del tumulto. Cada uno respondía gritando: ¡Aquí estoy!, excepto  una compañera. Todas las personas  gritaban al mismo tiempo para buscar a sus familias o acompañantes, y yo me uní sin obtener alguna respuesta. Todos empezábamos  a toser por la falta de aire. El  padre encargado  aparece, pero se encontraba  en shock  profiriendo pequeñas palabras, omitiendo esta escena  buscamos alguna salida alumbrándonos  con las linternas del teléfono. Es imposible cada vez poder ver, siguen los gritos, me mareo. Mi compañera me abraza, y con lágrimas en los ojos me dice: No pierdas la fe. Cierro los ojos. En mi mente siento que me dirijo al momento de la mañana cuando me encontraba durmiendo cerca del mediodía tan cómodamente y segura, aprovechando el feriado con la única intención  de recuperar fuerzas, y  recuerdo que mientras dormitaba   sonó mi móvil, y entre sueños acepte realizar la visita acostumbrada a las iglesias cada Viernes Santo.

 ¡Salida! Ese grito me trae de vuelta a la realidad y puedo reconocer esa voz. ¡Es Celeste! Mi corazón se calma por saber de ella. Todos empiezan a correr, pero algunos se golpean con las banquetas. Al llegar a la salida comprobamos que nos lleva  a un patio deportivo. Allí a salvo inhalo el aire con desesperanza  y, observo  que todos se buscan entre sí. La tensión aún no termina. Los varones entran a buscar dentro de los escombros a alguna víctima. Escucho el sonido de la ambulancia.  Las enfermeras llegan, y nos dan primeros auxilios, luego se  llevan a los heridos. Al ver que algunos se retiran decidimos salir. Afuera del  peligro vemos a las personas aglomeradas, incluyendo periodistas, Mis amigos y yo evadimos esa escena, pensé  dentro mío, que  absurdo, quien  desearía contar su experiencia.

Mila Guerra

  

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Author: janina19.gg

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Falta lectura al texto. Ya debemos comenzar a exigirnos en ello, evitar las repeticiones, corregirlas, buscar otra forma de decir lo mismo.

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