Reto 13 : Un nuevo comienzo

Llovía, las gotas de rocío estaban empapando mi cara de desesperación, mi corazón latía fuertemente conforme corría a toda prisa, al hospital grité. Un taxista que estaba estacionado frente de mí,  leyó mi rostro y dijo: ¡Sube joven! y aceleró a toda marcha. 

Mi mente daba vueltas, no podía creer lo que había escuchado hace menos de un minuto, la voz de mi hermano estaba apagada y sin fuerzas, la ambulancia hacía un ruido muy fuerte, empecé a sudar porque al parecer la situación era grave. Solo logré oir: “Me siento muy mal, estoy camino al hospital de urgencias, no le digas a mamá y colgó” ¡Oh por Dios grité! y salí de la reunión de proyectos sin dar explicación alguna. 

Seguía mi mente atrapada en mil pensamientos y de pronto sentí que mi cuerpo casi sale disparado por la ventana, el carro frenó de golpe, casi nos accidentamos. Señor tenga más cuidado fruncí, él solo asintió con un disculpe, luego añadió:  ¿A qué hospital le llevo?, al de urgencias Ulloa ¡Rápido, la vida de mi hermano está en peligro! añadí.    

Bajé del carro a todas prisas, por mis ojos pasaban todo tipo de posibilidades, los segundos transcurrían en cámara lenta, los pasillos estaban llenos de angustias, algunas personas tenían cortes profundos, heridas de bala y de todo tipo. ¡Julmarc!, ¿dónde estás? grité. El médico de recepción me hizo callar, me preguntó los datos de mi paciente y luego dijo: “chico, tu hermano acaba de entrar a una intervención quirúrgica por peritonitis. Su estado parecía crítico; por eso, sí me recuerdo su cara. Ahora tienes que esperar en la sala de espera.” Mis pasos eran pesados, mi semblante pálido cubierto de lágrimas que se desbordaban me daban una apariencia aún más siniestra, pues me costaba aceptar la realidad. 

Transcurrieron cuatro horas y aún nada. Me sentía impaciente, ya eran las 2 am, el frío y el hambre aumentaban el mal humor que tenía. Quería verlo, asegurarme de que estaba bien y de que tenía que vivir, es mi mentor, está joven y no soportaría su partida me decía en voz alta. Este tipo de pensamientos me abrumaban. A lo lejos escuché decir familiares de ¡Jumarc Nuno!, ¡Soy yo! grité y  salté de la banca muy nervioso, corriendo con ansias tratando de adivinar los resultados.. El mundo se me caía. La doctora me dijo: “Hijo tienes suerte, tu paciente se pondrá mejor, si hubiese sido atendido unos minutos más tarde, ahorita no podría darte tan buenas noticias”. ¡Gracias señora!, ¡Gracias Dios!, repetí alabando con esta frase y con la mirada al cielo. Los peores temores se me habían ido, al fin podía estar tranquilo y tener un nuevo comienzo.       

 Emco Nuno (10)

  

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e.m.c.onuno10
Author: e.m.c.onuno10

Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Bien la alternancia, pero nos falta trabajo de corrección.

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