RETO #13- NADIE LO NOTÓ

¿Qué hago en este lugar? Observo el techo un poco borroso, quiero pedir ayuda pero me es imposible articular una sola palabra, mi lengua está como pegada al cielo de la boca y no puedo respirar, ¿qué me pasa? se me acelera el corazón, las manos me tiemblan, tengo mucha sed. Alcanzo a moverme un poco y veo la sombra de alguien a la orilla de la cama que está a mi lado. Me toco para saber si estoy vestida. ¿Qué está pasando? Trato de recordar y me es imposible. Se escuchan unos pasos por la escalera, cada vez me siento más atemorizada. Me dejan algunas frutas y un vaso con agua, leo la nota que estaba en el plato, “No hagas ruido, nadie sabe que estas aquí” es la letra de mi amigo William. Comienzan los recuerdos a surgir…

Había estado desde temprano en una finca que está cerca de la cascada, mis amigas me habían invitado a pasar la tarde con ellas, yo accedí porque cualquier cosa era mejor que estar en mi casa, recuerdo una multitud de jóvenes fumando y drogándose.

Aún no estoy clara de cómo llegué hasta allí y porque me sentía tan mal. Mi ropa llena de tierra, el pelo duro, aun me costaba respirar y decir aunque sea una palabra, por un momento pensé que me iba morir. Necesitaba salir y llegar a mi casa, pero no en esas condiciones. Volví a revisarme para confirmar que nada peor me había pasado, es decir, que no había sido violada, mil cosas pasaban por mi mente.

De nuevo un flash back, estaban bajándome del jeep, peleándose entre todos para decidir si  dejarme tirada en el hospital o en el porche de mi casa, la voz de William aparece en mis recuerdos, “en mi casa no”. Comienzo a llorar, mi celular lo tengo apagado, me doy cuenta que eso era tocar fondo.

Estaba intoxicada en una casa que no era la mía y todo por haberme alejado un segundo de mis amigas, ellas no hubieran permitido que nada de eso pasara, no sé cómo me les alejé y me dejé llevar por la adrenalina del momento, fuimos a parar aquella carretera con esas personas con las que ni siquiera había salido antes. Estacionaron el vehículo. Nos quedamos escuchando un poco de música alternativa y drogándonos hasta más no poder, riéndonos de todo y de nada, en el fondo sabía que estaba en peligro, dos de esos jóvenes acababan de salir de la cárcel, habían sido acusados de violación y a los otros ni los conocía, estaba allí por William. Solo varones y yo de mujer, ¿en qué diablos estaba pensando?

¿Valía la pena exponerme a tanto con tal de no verle la cara a mi papá? Ese día casi me muero, fui tirada como cualquier cosa, nadie quería ser descubierto, aquellos jóvenes no querían volver a la cárcel, el que se supone que era mi amigo no estaba dispuesto a recibirme por miedo a que me muriera en su cama, lo peor de todo fue volver a mi casa y darme cuenta que nadie había notado mi ausencia, mi aspecto mal oliente ya no les era extraño, creo que para ellos era una simple goma que se quita con una piche sopa. Pero no, era mi alma marchita pidiendo a gritos que alguien me sacara de aquel mundo de perdición. ¡Pero nadie lo notó!

 

 

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Muy bien llevado, nos falta revisión del texto. Cuidado con imágenes que terminen sonando forzadas (“mi lengua está como pegada al cielo de la boca”)

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