Reto 13. Fin de año inolvidable.

Los gritos se escuchaban “¡corran, más agua!”. Las sirenas de bomberos sonaban en el vecindario, los vecinos estaban presurosos con baldes de agua y mangueras. Había un gran escándalo afuera. Levante la mirada solo para ver una gran llamarada y humo saliendo al final de la calle.

El 31 de diciembre parecía ordinario, el sol era muy fuerte, se tenía la sensación de estar en verano. En Yucatán así suele ser diciembre. No había indicios de que fuera a suceder algo diferente.  Regresaba de comprar carbón de la tienda,  escuche que reventaban pirotecnia, supuse que eran los niños ansiosos de que llegará la noche. Mamá percibe un olor a quemado y no provenía de nuestra casa, se pasa por alto debido a que algunos vecinos suelen limpiar la basura en  sus terrenos y quemarla en sus patios, el humo viaja a través del aire a muchos hogares. Salí en busca de la parrilla al jardín cuando escuche a la vecina pedir ayuda “¡auxilio, ayuda el coche de mi marido se está incendiando!” inmediatamente todos los vecinos salimos a apoyarla, al salir levante la mirada solo para notar una llamarada y humo negro que emanaba el auto, el calor impedía acercarse y tirábamos cubetazos de agua, los vecinos más cercanos  apoyaban con la manguera pero el fuego no daba tregua y se extendía a un más, se podía escuchar a todos diciendo “¡corran, más agua!”. De un momento a otro el panorama había cambiado  las sirenas de bomberos se escuchaban cerca pero en cuestión de tiempo parecía que demoraron, la desesperación nos estaba ganando ¡por más que hicimos el fuego no cesaba!.

Tenía poco tiempo de haber llegado el vecino a su casa cuando yo regresaba con el carbón a la casa de mi mamá. Él había bajado su compra pero no se percató  que se le quedó una bolsa de “rabanitos” en el asiento trasero del coche, la temperatura era de 40°C,  cuando se escucharon los pequeños estallidos, salió presuroso a la calle solo para notar llamas en el interior de su auto. Su esposa inmediatamente pidió ayuda a los vecinos.

Los bomberos y policías llegaron al lugar, el fuego estaba descontrolado, con altavoces nos pidieron desalojar nuestros hogares y retirarnos lejos del lugar. Inmediatamente comenzaron a extinguir el fuego, se escuchó un gran estruendo producido por el tanque de gasolina que había explotado de un momento a otro. El fuego había doblado su tamaño, transcurrió quizás 2 horas desde que  comenzamos a dar auxilio  a la vecina, los bomberos arriesgaron su seguridad pero lograron erradicar el fuego.

El escenario final fue un chasis negro y oxidado, no había rastro de los neumáticos o color del coche, los  cristales rotos por todos lados, la versión de los hechos apoyaron que el incendio fue provocado por un reflejo del sol a través del cristal que desencadeno la pirotecnia en el interior del vehículo.  La estadística es muy baja pero el personal repuso que sucede lo mismo con los incendios forestales. Tan solo por un descuido suceden.

Fue el fin de año más memorable porque fue la primera vez que todos los vecinos cerramos la calle y convivimos como la familia,  los dueños del vehículo aún estaban impacto por los hechos pero el acogimiento que les dimos era para levantarles un poco los ánimos.

José Can

Rabanitos: Una especie de juegos artificiales como huevitos de paloma hechos de yeso y decorados con colores llamativos, son  para niño de 7 a 10 años que normalmente producen luces pero en ocasiones estallan.

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Jose Can
Author: Jose Can

José

Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Elegiste bien el apogeo pero le falta desarrollo. No es solo presentarlo como titular, necesitas generar interés en el lector, llevarlo allí, atraparlo.

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