RETO 13 – ESE DÍA LOS ABRACÉ COMO NUNCA ANTES LO HABÍA HECHO.

La sirena de la ambulancia se escuchaba a lo lejos. En mi subconsciente, la imagen de una persona vestida de blanco, de larga cabellera y rostro impecable agitaba sus manos en señal de despedida. Conforme se alejaba, los sonidos del transporte médico se escuchaban más y más cerca. Mi cuerpo ensangrentado tirado en el pavimento sentía el movimiento cauteloso de los paramédicos a mi alrededor colocándome un collarín y todo el instrumento necesario para mantener mis brazos y mis piernas en posición horizontal. Me subieron a la ambulancia rumbo al hospital, repitiéndome una y otra vez que todo estaría bien. Sin que me escucharan, les agradecí en la mente de haber llegado a tiempo.

Era jueves por la noche. Saliendo del trabajo tomé mi bicicleta rumbo a mi casa, pero antes pasé a cenar junto con unos amigos. Degustamos unas ricas hamburguesas de pollo y platicamos sobre el inventario que estaba próximo a realizarse. Todos coincidimos en que esa era una de las actividades más estresantes dentro de la empresa. El ruido de varias motocicletas que pasaban por ahí llamó nuestra atención. Aproveché para ver la hora. Se hacía tarde. Me despedí de mis amigos y continúe el camino a casa pedaleando tranquilamente. Dos cuadras antes de llegar, y al pasar por una privada, no me percaté del auto que venía directo a mí.

Abrí mis ojos. El doctor se alegró de verme. Aunque mi cabeza estaba rodeada de una venda y mi brazo enyesado, el palpitar de mi corazón me recordó que estaba vivo. Que era un milagro. Los golpes en la cabeza y en mi cuerpo no fueron muy graves y era cuestión de unas semanas para que pudieran darme de alta. Sin poder evitarlo, mis ojos se humedecieron. Dejé que mis lágrimas expulsaran todo el miedo que había sentido la noche anterior cuando las luces de un auto me sorprendieron sin que yo pudiera hacer nada.

El impacto fue letal.  El auto no pudo frenar a tiempo y me golpeó de frente. La bicicleta voló por los aires y yo rodé por encima del vehículo. Por instinto su supervivencia me cubrí la cabeza con mis dos brazos poniendo el codo hacia el frente mientras veía todo moverse. Sentí mi cuerpo golpearse con la parte trasera del vehículo hasta que caí al suelo. Sangre alrededor. Poco a poco fui perdiendo el conocimiento. El conductor bajó rápidamente y de inmediato llamó una ambulancia mientras se acercaba a ayudarme.

Salí del hospital semanas después. Mi padre y mis hermanos estaban felices esperándome en la sala de espera. Ese día los abracé como nunca antes lo había hecho.

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Author: alkysirez

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