Reto 13: Durante la Pandemia…

El trocito de metal de la mascarilla N95 empezó a descender por el tabique de mi nariz. Muy Lentamente. Por momentos, sentía la filtración del aire. A medida que descendía se hacía más dificil respirar. Pues la presión del metal contra el tabique era igual como si alguien te estuviese tapando la nariz. De repente empecé a sentir la parte interior de la mascarilla que rozaba mis labios. Nada de eso debería estar pasando.

Me encontraba en el reparto de un hospital especializado para pacientes con covid19, ése día habían fallecido al menos cinco personas, estaba a mitad de la jornada laboral, con mucho estrés pero al mismo tiempo feliz. A mi alrededor todo era un concierto de tos y sonidos de ventiladores de oxígeno. Por instinto, me fui a un ángulo de la habitación. La mascarilla me estaba torturando, ejercía demasiada presión, no podía acomodarla ya que era imposible tocar el rostro debido al escudo facial que tenía. De repente escuché un sonido, algo parecido a un “crack” sentí el elástico de la mascarilla descender lentamente, se había roto. Un médico observó la escena y con una mirada de terror me tomó del brazo y me sacó del reparto hacia la zona de descontaminación, me sugirió que regrese a casa, tomó nota del incidente y me dijo que trate de estar tranquila que ellos iban a cuidar de mí. ¿Por qué tendría que cuidar de mí? Su último comentario me llenó de terror ¿me había infectado de covid?

De regreso a casa pensaba en el día que firmé el contrato, me advirtieron que podía pasar un sinnúmero de accidentes, un guante se puede romper o también el elástico de una mascarilla, me hicieron firmar un sinnúmero de documentos donde me asumía todas las responsabilidades. ¿Había sido sabio aceptar todo ése riesgo? Recordaba aquel día, poco después que empezó la cuarentena a nivel nacional, y mi amigo Bob me llamó por teléfono para ofrecerme el trabajo de traductor para un equipo especializado de médicos estadounidenses. Era un peligro, sin lugar a dudas, pero siempre mi manía por la aventura y el peligro, me llevan a lugares únicos, asi que la opción era la guerra contra un enemigo invisible o la cuarentena. Escogí la primera. 

Después de varios días del “accidente” empezé a notar un ligero salpullido en las piernas, al principio le dí la culpa al calor, pero de repente el clima empezó a cambiar y los días se tornaron fríos y el salpullido continuaba. Notaba cómo algunos pacientes jóvenes, presentaban entre los síntomas aquellos de salpullido, para empeorar la situación algunos estudios decían que efectivamente el covid causaba reacciones alérgicas.

Los días sucesivos el recuerdo constante del accidente con la mascarilla me tormentaba, pero contaba los días  ya había pasado un par de días, si estaba infectada supuestamente la fiebre tendría que aparecer, pero no aparecía… Al cabo de 15 días, el doctor que me asistió durante el “accidente” solicitó que me hagan la prueba. Yo seguía trabajando ¿qué más daba? Si estaba infectada pues no podía hacer nada para evitarlo. Después de dos días de agonía en la espera. El resultado por COVID19 fue negativo.

¡Fue un gran alivio!

 

karennia2
Author: karennia2

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Realmente no estás usando la alternancia cronológica en tu texto. Revisa los ejemplos del libro.
    EL relato muy bueno.

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