RETO 13. Desolado escenario adornado por la naturaleza.

La niebla cegaba mi vista, el sonido de los grillos y el crujido de las hojas bajo mis zapatos era lo único audible en el momento. Buscaba alguna salida alrededor del bosque, pero mi vista se fijó en una sombra masculina, una que me observaba, me quede estática, la sangre hirvió bajo mis venas. El hombre reacciono antes y corrió en mi dirección. Mi corazón chocaba con mis costillas, el miedo me impedía gritar. El mismo desolado escenario adornado por la naturaleza se repetía conforme avanzaba, no había salida. Un agudo dolor en mi costado se intensificaba. Di un paso en falso y caí, traté de incorporarme, pero me habían atrapado, me tomaron por las muñecas y me arrastraron por el herbaje.

—¿Por qué no acudiste a mí? Te podría haber ayudado. —un mar de lágrimas había comenzado a acumularse en sus ojos.

—¡No voy a discutir esto! —me levanté con firmeza y me dispuse a salir del lugar, antes de que me arrepintiera, pero Fryda tomó mi muñeca, sin voltear me deshice de su agarre, di unos pasos y mire por detrás de mi hombro, estaba hincada sobre la hierba, su mirada era de decepción, el verde en sus ojos se había apagado. Tomé una inhalación profunda antes de hablar— No pedí tu ayuda, porque no la necesito. —mis palabras se incrustaban como vidrios sobre mi pecho, tenía que ser fuerte, no podía romperme frente a ella.

—No tienes que fingir conmigo. —susurro, eso solo hizo las cosas más difíciles. Camine más rápido. No me siguió, pero aun sentía su presencia conmigo. Me había tragado todo, que temía ahogarme en melancolía.

Aquel desconocido me dejo caer por la colina, las ramas y piedras se habían clavado en mis prendas y arañado mi piel a través de la ropa, quise ponerme de pie y correr, pero, mi cuerpo estaba atrapado en el fango. Me movía con desesperación, me detuve en seco cuando sentí un líquido recorrer mi mejilla, lo toqué con cuidado y el aire se atascó en mis pulmones, un rojo carmín se esparcía sobre mi mano.

Cubrí mi rostro y llore, llore lagrimas ácidas de terror, ignoraba el dolor de los cortes en mi cuerpo. Un grito casi inaudible me hizo reaccionar, la escena se vio alumbrada por una luz blanca. Era Fryda y el brillo de su celular. Me acerqué tambaleante a ella y la abracé.

—Tranquila, solo fue una novatada. —me acariciaba la espalda, no me atrevía a deshacer el agarre. La había lastimado y ella estaba actuando de la mejor forma que podía conmigo. Mis instintos eran responsables del sufrimiento de las personas a las que amaba.

—Lo siento… Debí contarte. — dije tragando duro, como si los recuerdos aún pudiesen causar estragos en mis adentros.  

Fryda se limitó a asentir.

—Traté de alcanzarte, pero sabía que no me escucharías, debí haberte advertido. —el arrepentimiento se plasmaba en sus palabras y en la forma en que su cuerpo temblaba al hablar.

Un segundo puede cambiarlo todo. Aquel día pensé que dejaría de existir, a veces me pregunto que habría pasado si no hubiera dejado a Fryda, si hubiera confiado, si hubiera hablado con ella. Traté de convencerme a mí misma de que estaba bien, pero en mi interior no había paz.

Aún soy la angustia al despertar y la esperanza de que todo cambie al dormir. Fryda me brindo su amistad en comprensión y he salido adelante con ella, aunque tal vez no baste con comprender, comprender es algo mucho más complejo.

danyela61
Author: danyela61

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    ME asombró la redacción. ¡Muy bien! Ahora, la alternancia es confusa. Elegiste muy bien el apogeo, pero lo que traes como recuerdo se siente incompleto.

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