Reto #13 ASALTO BANCARIO

ASALTO BANCARIO 

¡Dios mío! ¿qué está pasando?… Un frío recorre mi cuerpo. Quedo paralizada.  ¡Tírate al suelo! Increpa el antisocial… Sacudo mi cabeza, por si alucino, pero no. Allí están de nuevo. Esos ojos desorbitados, mirándome fijamente.¡Qué te tires al suelo! Ordena nuevamente… Miro de soslayo, un joven, trigueño, vestido de forma casual. En sus manos una mini uzi, con la que me apunta a la cabeza… Obedecezco. Caigo boca abajo. Mis pulsaciones parecen levantar el mosaico. Percibo con claridad mi corazón. Sus latidos son como el tictac, de un gran reloj. ¡Calma, Arianys, te van a escuchar!

Muy cerca, una voz histérica: ¡Mi hermana, mi hermana! ¿Dónde está mi hermana?, no le hagan nada por favor. ¡Cómo no reconocer aquella voz, si la escucho desde mi infancia! Es  Doris, mi hermana. Entonces recordé… 

Viajé de mi provincia para acompañar a mi hermana, recién operada. Su columna estaba comprometida. Se hizo extenso el camino a la residencia de ella… Tardamos más en llegar, que en saludarnos. Compartimos un momento y nos acostamos. Había que madrugar. Estaba cansada.

Al día siguiente, nos dirigimos temprano a terapia de rehabilitación física. Fueron horas extensas. Creía a mi hermana extenuada. Su cirugía había sido delicada.  Colocaron placas atornilladas en su área lumbo-sacra. Pero de regreso a casa, Doris pidió entrar al banco…  

Entramos a aquel Banesco, en Los Pueblos. Ella iba a depositar unos Cheques, que le habían pagado a su empresa constructora. La ayudamos a entrar. Mientras yo, sentada cómodamente. Pintaba una sonrisa en mi rostro, viendo vídeos en mi celular. Escuché un estruendo en la puerta. Fue allí, donde los tres ladrones, entraron con armas de grueso calibre… 

Y aquí estamos… Sigo tirada en el suelo. Ella, convaleciente, por su cirugía, no pudo obedecer a la voz del delincuente. El mismo que le ordena, tirarse al piso. Mientras tanto, Noriel, dependiente del banco, quien la está atendiendo en su cubículo, la abraza en un intento por calmarla. La sostiene en pie, aun a costa de su propia vida. Reconozco la voz de Edwin, diciendo: ¡Calma madre, a mi tía no le va a pasar nada, ella está bien! 

Siento náuseas, dolor intestinal. ¡Quiero ir al baño! En un intento por distraerme, dejo volar mi mente… pero no puedo… ¡Dénme todo el dinero! Esa voz, sacude, otra vez, mis pensamientos. Volteé mi cara en el piso y pude ver uno de los ladrones, saltando el mostrador. Recoge bolsas de dinero. Observo por doquier a las personas tiradas, como yo. Estaban boca abajo, en obediencia a la orden de los asaltantes. 

Un largo sonido, me obliga a estar más atenta… 

RING…………. ¡HAS TOCADO EL TIMBRE!, grita uno de ellos. ¡Estás haciendo muy mal! Una joven bancaria hizo sonar la alarma. La que da aviso a la policía. Pienso lo peor: ¡Ahorita la matan, y a nosotros también! ¡DIOS, ayúdanos! El frío de la muerte, recorre mi cuerpo. Inhalo profundo. Mi último respiro. Señor, tú eres Dios. Yo hechura de tus manos. Tu tiempo es perfecto. Por favor, abraza y cuida de mis hijos, de mi nieta y mi madre. Hágase tu voluntad… 

Un ladrón vuelve a gritar.. ¡Echen el dinero en las bolsas! Ese grito me vuelve a la realidad. ¡Vamos! ¡Rápido! ¡Ya la policía debe estar en camino! Se pasean de un lado a otro, mirando nuestros rostros. ¡Vámonos ya!.. Mi cuerpo fue invadido por un oleaje. La sangre,vcongelada en mis venas, empieza a fluir. Una paz, envuelta con gratitud, se apropia de mí. Me levanto corriendo.  Busco a mi sobrino y a mi hermana, y nos fundimos en uno solo. Reina la paz. 

¡Un milagro ha ocurrido! Estamos llorando de agradecidos. La policía y la ambulancia han llegado. Confirman que todos estemos bien. Nos dan a escoger, agua o té caliente, para calmar los nervios. Nos abrazamos unos a otros, sin conocernos. Somos sobrevivientes del más horrendo momento. 

La llegada de la DIJ nos obliga a atestiguar. Es hora de las investigaciones de rigor. Lo que hemos  visto, oído y escuchado. Cualquier indicio que pueda ayudar a la captura de aquellos desalmados. Así pasamos la tarde. 

De regreso a casa, estamos convencidos de que Dios nos ha librado de la misma muerte. 

Este 23 de junio del 2015, hemos sido protagonistas estelares de los noticieros nacionales: “ALREDEDOR DE 20 PERSONAS, VIVEN HOY, LA HORRENDA HISTORIA DE UN ASALTO AL BANESCO”. “Roban $85 mil, con armas de grueso calibre”. “A plena luz del día,  3 delincuentes asaltan el Banesco, del centro comercial Los Pueblos” 

Aquellos minutos de cautiverio, fueron un infierno. Damos gracias a Dios. Él nos sostuvo en la cruenta prueba. Nos promete cuidar nuestra entrada y salida. Así lo ha cumplido, porque estamos ilesos… 

                                            Arianys Núñez 

arianysdelc
Author: arianysdelc

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. jesus chapa

    se me hizo muy emocionante me mantuviste en suspenso el trama me gusto

  2. romina

    EL entonces recordé del inicio no lo necesitas, podrías dar el salto de forma natural.
    Bien llevado.
    Cuidado los verbos (o pasado o presente)

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