RETO #13, AGONIA

                                                       TRAMA:

 

1    En el centro comercial con Celeste.

 

2.     Compramos emocionadas unos productos faciales

 

 

3.     Comemos  helado.

 

 

4.     Salimos del centro comercial para la casa de Celeste. A probar los productos.

 

5.     Tomamos un carro público para llegar más rápido.

 

 

6.     Los pasajeros en conjunto con el chofer son atracadores.

 

 

7.     Nos secuestran.

 

 

 

                                            RELATO:

Estamos abrazadas fuertemente, en el carro público que tomamos en la parada de la ruta. No me explico cómo son atracadores, tiene inclusive la rotulación que lo idéntica como conductor de esa ruta en específico. Y lo peor, hay tres personas más aparte del chofer,  un joven atrás, y dos adelante. De los que están adelante hay una mujer.

Abrazo más fuerte a Celeste, cuando el chofer empieza amenazarnos con matarnos si empezamos a gritar. Yo estoy sentada en la puerta del carro, pero no la puedo abrir, tiene seguro de niño.

El joven que está sentado al lado de Celeste, es un hombre grotesco, de piel morena y ojos color café. Esta sudado como un cerdo. Lleva puesta una franela negra, con una gorra roja. Nos mira de manera lasciva, y sonríe maliciosamente.  Sostiene a Cleste sorpresivamente con fuerza por el cuello, separándonos de nuestro abrazo lleno de miedo.

Yo empiezo a gritar que no le haga daño, que ya le dimos todo lo que teníamos encima. El empieza a gritar que nos callemos, que nuestros gritos lo tienen nervioso. Yo me tapo la boca con las dos manos para que mis gritos no se escuchen.

Celeste me mira llena de miedo, extiende su mano para que la sostenga. Empezamos a calmarnos. Yo miro al joven que tiene a Celeste agarrada. Le suplico calmadamente que la suelte. El me mira desconcertado, por el cambio tan repentino de mi actitud. Empieza a soltarla lentamente. Celeste se acerca a mí normalizando sus nervios.

 El chofer acelera el carro, subiendo a un puente que nos arrojara a unos matorrales lejos de la ciudad. Miro a Celeste llena de miedo nuevamente. Sus ojos grises miran los míos. Tiene su pelo rubio alborotado en su rostro,  al ser tan blanca,  en el cuello se ve claramente la marca del brazo del delincuente que está a su lado.

La mujer que está delante, mira hacia atrás, nos mira sonriendo maliciosamente, diciéndonos que le diéramos nuestros aretes y un anillo que tiene Celeste. No lo dudo dos veces y le doy mis aretes y Celeste su anillo.

Luego de unos minutos eternos, el carro acelera nuevamente. Nosotras miramos a los lados desesperadas. Yo cierro los ojos fuertes, y aprieto fuerte la mano de Celeste. ¡Me estoy del miedo Dios mío!

Empiezo a grita entre sollozos silenciosos. El chofer empieza a gritar improperios por mi reacción, pero ya no puedo más, siento que me voy a morir aquí sentada del miedo. Celeste me abraza, ella esta helada. Aunque este más calmada que yo, también está muy nerviosa.

El joven que está adelante con la mujer le exclama al chofer que se pare, que ya nos deje tranquila. Ellos empiezan a discutir, el que está al lado de Celeste se une a la discusión para que el chofer pare el carro. Frena de golpe, mirando hacia atrás. La mujer que esta adelante exclama sin mirar atrás que salgamos. Pero la puerta tiene seguro de niño, empiezo hacerle fuerza, pero no la logro abrir.

Desesperada por abrir la puerta, uno mis pies y me pongo de lado, tiro de la puerta fuertemente, teniendo éxito abriéndola. Tomo rápidamente la mano de Celeste y salgo con ella corriendo.

 

La psicóloga interrumpe mi narración, me dice suavemente que me tranquilice. De solo recordar ese día, mi cuerpo completo empieza a temblar. Sentí la muerte muy cerca de mí.

Luego de unos minutos, la psicóloga me pregunta que si sabíamos dónde estábamos. Le respondo que no.

Solo había  matorrales, corriendo sin saber a dónde íbamos, estaba tan oscuro que mi miedo creció aún más por no encontrar una luz. No sabíamos exactamente cuánto tiempo teníamos corriendo.  Pero siempre hay una luz en medio del caos, vimos desde lejos una gasolinera. Nos paramos ahí. Había tres empleados y dos motoristas echándole gasolina a su motor. Cuando nos vieron se asustaron, empezamos a narrar los que nos pasó sin ellos preguntarnos. Ellos nos miraron preocupados y nos cedieron unas sillas para que nos calmáramos y esperáramos a la policía. Preguntamos la hora, era las 1:30am, teníamos más de cuatro horas secuestradas.

Empiezo a llorar entre sollozos. Mis nervios aún están incontrolables. Pero gracias a Dios, Celeste y yo Salimos de ese carro.

La psicóloga me dice que pare. Separa de su asiento y me va hasta donde mi sosteniendo mi mano. Me mira a los ojos y solo me dice

ESTO PASARA, SE FUERTE.

sahimercedes
Author: sahimercedes

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Muy bien la narración, aunque no usas la alternancia cronológica (revisa el libro). No olvides corregir. Hay palabras incompletas, como cleste…

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