RETO 12 (Renta)

ARGUMENTO:

No completé para el mes de renta por bajas de trabajo y tuve que enfrentar a mi arrendador.

·         Había sido un mes difícil y estaba ganando menos.

o   Renuncié a mi trabajo como maestro.

o   Cambié mi horario en otro trabajo.

o   Empecé a trabajar en las redes del negocio.

o   No estaba ganando lo mismo y no me había preparado

·         Hacía una semana que tenía que haber pagado la renta.

o   Me había atrasado e incluso evitaba las llamadas de mi arrendador

o   Iba por la calle cuando recibí una nueva llamada de él.

o   Clame al cielo por ayuda y gracia delante del encargado.

o   Me decidí esperar a que terminara de sonar mi teléfono para hacer la llamada.

·         Llamé a mi arrendador desde una parada de autobús.

o   Estaba nervioso, pero me propuse a no poner excusas.

o   Le dije todo lo que había sucedido y le expliqué que había recortado mis ingresos y las cosas no iban tan bien como esperaba.

·         Llegamos a un acuerdo.

o   Él me dijo que no me preocupara, que entendía las situaciones pero que necesitaba hablarle y avisarle.

o   Me dijo que si en algún momento se me dificultaba hacer el pago que solo necesitaba hablar con él.

·         Aprendí a enfrentar las cosas de frente.

o   Una de las lecciones más importantes fue enfrentar las cosas.

o   Aprendí a prepararme para los momentos de difíciles.

 

NARRACIÓN:

Fue a mediados del 2019 que renuncié a mi trabajo como profesor en pos de involucrarme en el negocio que iniciamos juntos. Además de eso, cambie mi turno de la tarde por un horario matutino en mi otro trabajo, se que lo recuerdas bien pues al final resultó en una decisión que había perdido la razón por la cual la habíamos tomado. Mis tareas eran sencillas, estar al pendiente de las redes sociales, tanto en mensajes y comentarios como en la generación de contenido para promocionar nuestra pequeña postrería. Todo iba acorde a lo planeado, salvo por un problema derivado de mi negligencia: Me había retrasado en el pago de mi renta.

No me había preparado para recibir un menor salario, sobre todo porque creí que seguiría ganando la misma cantidad que con mi trabajo de maestro, pero ahora en el negocio. En cierta manera ambos fuimos ingenuos en ese sentido, pues las ganancias fueron menores a las esperadas, y aunado a mi falta de previsión, el resultado fue el atraso en el pago de mi renta. El arrendador me marcaba todos los días al menos dos veces, pero muerto de la pena, mezclada con miedo, evitaba contestar o incluso ver sus mensajes por WhatsApp. Había transcurrido ya una semana cuando iba por la calle a medio día y recibí una vez más la llamada por parte del dueño del departamento. El resultado estaba por ser el mismo, pero mi conciencia me acusó diciéndome “No puedes seguir así o ¿será que quieres seguir escondiéndote cada que enfrentes un problema?”.

Me detuve en una parada de autobús para aprovechar la sombra que daba y así poder ver la pantalla de mi dispositivo móvil. Aparecía la identificación del contacto, pero no podía ni quería contestar así que decidí esperar a que terminara la llamada. Cesó de vibrar y mi conciencia repitió su afronta, logrando esta vez convencerme. Clamé al cielo por un instante por gracia y favor delante de este hombre, marqué a su teléfono y al contestarme, comencé a disculparme y explicar la situación.

La llamada no duró más de cinco minutos, pero el resultado había sido completamente favorable. El joven entendía mi situación y logramos llegar a un acuerdo en el que me esperaría para poder pagar la deuda. Me dijo que era importante hacerle saber cuando situaciones así se presentaran, que no tenía problema en esperar mientras hubiera un canal abierto para hablar y llegar a acuerdos.

Desde ese día busco dar prioridad a los pagos importantes y preveer para cualquier acontecimiento. SI bien mi estado financiero no es el más holgado, me da la libertad de pagar mis deudas de inmediato y seguir con mi vida.

 

Desde una parada de autobús, Carlos.

carlozmoran
Author: carlozmoran

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Nos falta lo literario… tanto en argumento, trama, relato… no olvides buscar la mejor forma de decirlo. Puedes hacerlo, pero debes ponerle tiempo.

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